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Cupones bursátiles
De manera previa, habría que aguardar un abril sumamente cauteloso de parte de la demanda. Algo a lo que ya nos vinimos acostumbrando en las últimas ruedas de marzo. Resulta sumamente dificultoso, para los que revisten como agentes o asesores de mercado, poder otorgarle al cliente una visión (más o menos certera) de lo que vaya a suceder por delante. En verdad, el buen cliente lo entiende de manera racional -porque él sabe que nadie está en condiciones de adivinar el futuro, cuando existen varias variables de dudoso final, pero el mal cliente lo interpreta como que el que asesora no sabe nada, o que no se juega a resolverle el porvenir (ya que él abona una comisión por el criterio que aplica otra persona). Si alguien se arriesga en demasía, acaso lo deja satisfecho -por el momento- con cierto razonamiento: sobre una falta de hechos concretos, sin evidencias a la vista, realizado a puro instinto y cumpliendo mal la misión. ¿Quién puede, con seriedad, determinar qué habrá de suceder en abril en mercados del mundo y -mucho más- en la Argentina?...
Los que se creen en condiciones pueden enviar a la dirección de Ámbito Financiero su pronóstico, a sabiendas de que lo daremos a conocer una vez vistos los resultados en la realidad. Y que lo rubriquen con una firma, porque de los "videntes fantasmas" estamos desbordados a lo largo de la historia.
Puede uno imaginar, suponer, intuir, tratar de extraer una composición de lugar sobre la base de lo conocido, pero cuando intervienen elementos que no son posibles de evaluar ahora mismo, lo más aconsejable es mantener la boca cerrada. O mostrar al interesado las hipótesis de mínima, o de máxima, en caso de una serie de resoluciones favorables, o que sean adversas. Estas líneas aparecen en lunes; todavía falta la vigilia del martes. El miércoles, se larga.


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