1 de agosto 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Puesta en marcha la nueva ley, sus reglamentos, será ahora cuestión de ir observando qué efectos positivos aporta al mercado bursátil... Es sabido que hay bastantes mejoras por implementar, trabajos por hacer. Pero, creemos que también existen operatorias por deshacer. Varias de ellas entraron a nuestro medio en un período relativamente cercano, comparado con los 159 años de historia de nuestra Bolsa. Y, en estos días una de ellas ha vuelto a activarse: la de la "recompra de acciones propias". Permiso, para quienes están adheridas al régimen, de decidir en cualquier momento y con los argumentos que se deseen: disponer de dinero social -que revistan en alguna cuenta del balance- para ingresar de lleno a la porfía diaria de las ruedas: como un "comprador declarado" (la propia compañía emisora).

Entre varios efectos distorsivos que esto genera, uno sólo derrumba cualquier objetivo beneficioso que se desee esgrimir. Porque vulnera el principio de la "formación de precios y las leyes naturales de un mercado de oferta pública y libre". Habilita, además, que integrantes de un directorio dispongan del momento y del capital -de todos los accionistas- pretendiendo que ellos pueden definir lo "barato" de la cotización del papel que se trate. Supuestos videntes, que también se podrán arrogar la facultad de decir cuándo tales acciones están en nivel "caro". En ambos extremos de la calificación, el único habilitado es el precio que se fija en los papeles, al cabo de una rueda, o de un lapso dado. Defender un nivel de piso de cotización de manera artificial (lo que es el mecanismo que se aplica) impide que las cotizaciones adopten una posición que fluya del libre juego de oferta y demanda.

En buena medida, es una suerte de "ventaja de juego" que se otorga a los grupos de control, para distorsionar lo que manda el mercado. Y el ingreso que se produce en un punto de la tendencia bursátil: no puede ser asegurado como el más aconsejable, ni dar garantías de que en una tendencia que se mantenga negativa, tales posiciones compradas no resulten más "baratas" después. Todo lo dicho, sin poner en duda que abrigue las mejores intenciones de quienes lo deciden (aunque también puede prestarse a ciertos desvíos, en manos pícaras).

No es la primera vez, al contrario lo expusimos desde que se aprobó esta operatoria en nuestro medio, ni será la última donde volvamos sobre un punto que, se nos ocurre perjudicial para el sistema. Y que bien merecería ser -al menos- revisado. Opinión.

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