5 de agosto 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

"El big bang del mercado de capitales", como lo denominara un muy entusiasta titular de la "CNV" -Alejandro Vanoli- ya produjo la explosión de donde -siguiendo la teoría científica- debería emerger un universo nuevo. Lo que sucede al estallido, rubricado días atrás en la Bolsa de Comercio, es comprobar en qué ubicación se situarán las estrellas, planetas y satélites (sin olvidar que pueda haber cometas de pasadas brillantes pero fugaces, o desprendimientos sino meteoros que puedan constituirse en un peligro futuro). Obviamente, y así debe ser, existen diversas opiniones acerca del nuevo sistema. Una amplia gama que parte de optimistas a ultranza -y que evitan efectuar alguna observación- y llegando al otro extremo con involucrados en la ley que expresan más temores que entusiasmo. Nosotros estamos a la espera de que el pesado vehículo comience a rodar por la ruta que le han diagramado. Siempre recordamos una vieja máxima que se nos adhirió siendo jóvenes: "No todo lo que viene atrás significa progreso". A eso, con el pasar de tantos discursos de toda índole, y de tantos gobiernos que justificaban medidas, queremos agregarle que "no todo lo que se utiliza en el mundo constituye garantía de ser positivo". Baste dar como ejemplo que el mecanismo de convertir hipotecas en bonos, pasando de lo inmobiliario a lo bursátil, generó esa explosión que originó la actual crisis.

Ya han aparecido ciertas actitudes de suma cautela en el seno de los empresarios respecto del alcance casi sin límites ni apelaciones sobre la estructura de las compañías por parte de la "CNV". Una visión general que tenemos es que todo el nuevo andamiaje de normas y reformas revive la idea de "la cola queriendo mover al perro...". Lo que está en el centro del mercado, vista su decadencia, sigue siendo que se pueda ofrecer mercadería de calidad y trayendo aire fresco a la vidriera bursátil (llámense acciones nuevas, seductoras).

Y que esto se conjugue con recrear una corriente de inversores que se han perdido a lo largo del tiempo. Papeles y dinero, las dos piezas clave para que el verdadero "big bang" se pueda producir. Lo demás, el escudo protector que ha aumentado su blindaje de tal forma también puede ser de un efecto nocivo y que produzca más rechazos que adhesiones. Hay varios temas que son casi ilusorios (como "calificadoras" propias, que resulten debidamente seguidas). Por ahora todo es opinable. La realidad mostrará una verdad inapelable.

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