28 de abril 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Los redactores de comentarios que describen a Wall Street, desde casas de inversión hasta agencias, alguna vez deberán recibir algún premio a la "creatividad".

Nunca se los encuentra predispuestos a señalar que el mercado flaqueó por propio pago (y por la cadena de la felicidad -de varios años- jugando a colocar "récords" sucesivos). Antes que eso, toman ciertos temas que pueden estar en boga en los medios y tengan o no que ver, con un argumento bursátil: lo utilizan como el gran "comodín" ocupando el centro del juego. Ahora lo que está de moda es Ucrania vs. Rusia y aunque en ruedas anteriores esto parecía no distraer a los operadores del NYSE (mucho menos, inquietarlos), resultó que el viernes, donde el Dow Jones retrocedía, parecía que todos estaban "desesperados" (por lo que allí sucedía)...

"Nunca dejen la mínima idea de que el mercado pueda ceder por su madurez" (tal parece, la consigna que se viene respetando en el centro de los grandes negocios, replicado en sus recintos satélites).

Pero, aunque el Merval salió a flote en la semana, el gran impacto del viernes estuvo presente aquí.

Según la "escuela" de quién lo analice, se tomarán unas -u otras- aristas para sacar conclusión.

Al menos a nosotros, más que la baja notoria de un 2,5% en las cotizaciones líderes, nos impactó mucho más la entusiasta acumulación de órdenes.

Que no se detuvo nunca, con gente de la oferta que inundó los canales y saturó las capacidades de la demanda.

Hasta reunir $ 138 millones, sucesores de los $ 131 millones del día anterior, en un deshacer de posiciones que no puede ser tomado como una rueda y una caída de rutina.

Faltó poco, muy poco, para que el rótulo de "corrida" se pusiera e vigencia. Tal vez el rebaje de sólo un 2,5%, después de varios días de aumentos, es lo que impide llevar la conclusión a tal extremo.

Queda, sin embargo, el terceto final de abril como banco de pruebas, donde desde hoy tendrá que testearse el estado del mercado, tras el vapuleo del viernes.

Si resultó sólo circunstancial, obra de "descremar" utilidades de modo acabado, tendría que propenderse a un "rebote", o -al menos- una línea estable.

De lo contrario, existiendo aguas turbulentas corriendo por debajo (con algún tipo de repelente, o peligro en ciernes), se podría reiterar el desplome: opción indeseada, ya que no será posible estimar qué seguirá después. Hoy, rueda clave.

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