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Cupones bursátiles
La directiva de Repsol mejor haría en guardar silencio y cobrar el precio de la venta, que fue en estampida. Porque con apelaciones, como: "ante la favorable percepción actual de los mercados, sobre Argentina, etc., etc..." (verso, más verso) es difícil justificar el por qué de la desesperación, en salirse de los papeles. Algún creyente español, en la compañía, podría preguntarle a Repsol: "ya que existe tan buena onda con inversiones de la Argentina, por qué no haber esperado mejores ofertas para desprenderse de los bonos"...
Mejor, nos alejamos de tal intrincada "operación" y donde hay varias cuestiones que no se explican. Y nos metemos en el recinto de nuestra Bolsa, no por gratas obligaciones ya que debemos dar el saludo de despedida -de los paneles de la Bolsa local- a otra especie con larga tradición. A manera de despedida íbamos a comentar su "memoria" a diciembre, pero sus números y ratios son poco presentables.
Como en los grandes naufragios, es mejor que las últimas horas de una "San Lorenzo" bursátil: queden yacentes, junto con la larga nómina de esqueletos cotizantes y que ya no están.
Ya el grupo de control poseía el 92% del capital y a través de una vinculada, lo acrecentó antes de lanzar la "OPA" por lo poco que quedaba. Primero fue de $ 1,10 la oferta, después se subió a $ 1,20 y esto está cercano al valor contable de diciembre. En una secuencia de "aportes irrevocables", como para poder seguir como empresa en marcha, la firma líder en cerámicos, azulejos, productos para la "construcción": se fue apagando en los últimos ejercicios. Empresa fundada en 1920, es otra en bajarse de una Bolsa que es como el Arca de Noe: flotando, en medio del diluvio...


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