15 de marzo 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

Eike Batista - 1 a parte - En su momento el hombre más rico de Brasil, comenzó vendiendo polizas de seguro de puerta en puerta. Contaba con 18 años y necesitaba ganar dinero para sobrevivir en Alemania mientras finalizaba un curso de Ingeniería Metalúrgica en la Universidad Técnica de Aquisgrán.

Cuando era un niño su familia se había mudado de Brasil a Europa por el trabajo de su padre, por lo que tuvo que cursar el colegio entre Ginebra (Suiza), Düsseldorf (Alemania) y Bruselas (Bélgica), pero en ese momento sus padres tenían que regresar a sudamérica por eso necesitaba un empleo que le permitiera mantenerse en Europa.

Consideró que le quedaban dos opciones, o se ponía un traje de vestir y salía a buscar clientes, o regresaba con sus padres y sus seis hermanos a Governador Valadares, el municipio brasileño cuna de su nacimiento. Como su madre alemana le había inculcado disciplina y carácter, Eike ni siquiera dudó en aceptar el puesto de vendedor.

Vender pólizas no le ocupaba todo el día pero sí le exigía tenacidad y constancia, pues tenía que facturar para poder comer.

Aunque fuera el hijo de Eliezer Batista, ex primer ministro de Minas y Energía, exsecretario de Asuntos Estratégicos y expresidente de la Compañía Vale do Rio Doce, una importante empresa minera, Eike no quería regresar a Brasil y vivir a expensas de su familia.

Dejando de lado la idea de un posible fracaso y siguiendo la línea de conducta que su madre le había delineado, superó el estrés que le producían las ventas y lo transformó en el motor de su emprendimiento.

Y definitivamente la vocación de negociante es algo que nació con este empresario en potencia. De regreso a Brasil en los 80, hablaba y manejaba cinco idiomas; portugués, alemán, inglés, francés y español. Estos idiomas fueron sus armas de batalla dentro del comercio de oro y diamantes, convirtiéndolo rápidamente en el intermediario entre los productores de la Amazonía y los compradores de Brasil y Europa.

Hasta los 21 trabajó arduamente como empleado hasta que logró fundar su propia empresa de compra venta de oro denominada Atram Aurem, cuyo simbolo es el sol inca que hoy sigue siendo la marca registrada de sus empresas. Mañana continuamos.

Dejá tu comentario