11 de noviembre 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

  Dietrich Mateschitz - 1a parte - Nació el 20 de Mayo de 1944 en Sankt Marein (Austria). De origen croata, hoy es conocido por ser un empresario de éxito y multimillonario. Vive en Salzburgo, aunque posee la isla Laucala en Fidji que compró a la familia Forbes por 7 millones de libras esterlinas.

Los padres de Mateschitz eran dos maestros de escuela primaria quienes se separaron cuando era niño. De muy bajo perfil es casi un solitario en potencia y se define como reservado.

Luego de una carrera de Marketing, que le costó diez años hasta llegar a la graduación en la que hoy es la Vienna University of Economics and Business Administration, comenzó a trabajar para Unilever, donde elaboró proyectos de marketing para detergentes.

Posteriormente dejó Unilever y trabajó para la compañía alemana Blendax, la que más tarde sería comprada por Procter & Gamble y donde llegó a ser director de marketing internacional impulsando la expansión de productos como champús, cremas y dentífricos.

Fue este trabajo el que lo llevó a recorrer el mundo.

Y la suerte esta a la vuelta de la esquina. En uno de sus viajes, recién llegado a su hotel en Tailandia y cansado por el jet lag, pidió algo para beber, le ofrecieron la bebida "Krating Daeng", una combinación basada en una fórmula que contenía cafeína y taurina, muy popular en la región.

Tuvo la agradable sorpresa, despues de haberla ingerido, de sentirse revitalizado y en ese preciso momento tuvo la sensación de haber encontrado un camino para sus ansias de progreso.

Inmediatamente observó el mercado, vio que esas bebidas funcionaban bien en Asia, pensó en que podría generarle ganancias en Europa y no lo puso en duda fundó Red Bull junto con dos socios tailandeses, quedándose con el 49% de las acciones. Así, introdujo un nuevo concepto en el mundo del refresco: el de las bebidas energéticas.

Entre 1984 y 1987 Mateschitz trabajó para adaptar esta bebida al mercado europeo. Finalmente en 1987 lanzó su versión de Krating Daeng en Europa bajo el nombre de Red Bull siendo una bebida carbonatada y menos dulce.

Adaptó el sabor al gusto europeo, pero se topó con muchos problemas. Primero fue el del precio: costaba más que las demás bebidas refrescantes. Segundo: conseguir una embotelladora. Mateschitz convenció a la empresa de zumos austríaca Rauch, que hoy obtiene el 20% de su facturación gracias a Red Bull. Y llegaron los primeros resultados... Mañana continuamos.

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