11 de diciembre 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

 Mikhail Prokhorov nació en Moscú, Rusia, el 3 de mayo de 1965. Cursó sus estudios universitarios en el Instituto Financiero de Moscú. La trayectoria de su espectacular éxito de estudiante a banquero y luego a hipercapitalista minero, dependió de mantener buenas relaciones con el Gobierno, primero bajo la administración de Boris Yeltsin, y después la de Putin.

Prokhorov aprendió de su padre todo lo que había que saber sobre el mundo detrás de la Cortina de Hierro; éste solía viajar mucho con el Comité Deportivo Soviético. Ni él ni la madre de Prokhorov, de profesión ingeniera, vivieron para atestiguar el colapso del imperio.

Sirvió en el Ejército soviético, y de la noche a la mañana pasó de ser el hermano despreocupado al proveedor de la familia. Convertirse en un emprendedor fue resultado de tener que apoyar a su familia. Prokhorov lo ve como un patrón arraigado de toma de riesgos que comenzó con un negocio de pantalones de mezclilla deslavados (jeans). "La gente me decía: '¿Qué haces? Tienes una carrera brillante por delante... ¡y la estás desperdiciando! Esta moda pasará en dos o tres años'".

No se quedó el tiempo suficiente para comprobarlo. Su elevada educación financiera lo ayudó a escalar posiciones rápidamente en un banco internacional, para después moverse a otra institución financiera que adquiría activos del Estado por cientos de millones de dólares. Asociado con Vladímir Potanin, ahora también multimillonario, formaron Onexim Bank, que se encargaba de hacer préstamos al Gobierno y extender obligaciones con hacienda, para después lidiar con empresas en bancarrota. De hecho, esa fue la ruta más fácil a las riquezas cuestionables de mediados de los 90, durante la privatización de Rusia. Cuando el Gobierno no cumplía con los préstamos, los bancos adquirían las participaciones. A fines de 1995, Onexim obtuvo el control de Norilsk Nickel: la base de la gran riqueza tanto de Prokhorov como de Potanin, quien ocupó brevemente un puesto gubernamental a cargo de la privatización.

Los lujos de billonario de Prokhorov son fascinantes y sus pasiones intensas. Compró hace tres años a los Brooklyn Nets, uno de los equipos de básquet más importantes de la liga NBA, y cada vez que pisa suelo norteamericano, no se priva, por ejemplo, de alojarse en el piso 52 del penthouse del Hotel Four Season de Manhattan. En 2018 quiere ser presidente de Rusia luego de la "era Putin" -que tiene un tercer mandato en desarrollo-, como candidato independiente y con partido fundado el "Civic Platform".

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