22 de junio 2016 - 00:00

Dan 13 años de cárcel por seis muertes en un taller clandestino

Son dos los acusados que deberán cumplir la condena. Entre las víctimas había cinco menores de edad que vivían hacinados.

Un tribunal oral porteño condenó ayer a 13 años de prisión a los dos acusados por un incendio en 2006 en el que murieron seis personas, entre ellos cinco menores de edad, en un taller textil clandestino ubicado en Luis Viale al 1200, en el barrio de Caballito.

El Tribunal Oral N° 5, integrado por los jueces Rafael Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián Pérez Lance, consideró que Luis Sillerico Condori y Juan Manuel Correa fueron penalmente responsables de los delitos de estrago culposo seguido de muerte y reducción a la servidumbre.

Además, los jueces ordenaron la inmediata detención de los condenados por temor a que se fuguen.

Correa y Sillerico se desempeñaban como encargado y capataz, respectivamente, del taller clandestino ubicado en el barrio porteño de Caballito que se incendió el 30 de marzo de 2006.

Durante la mañana de ayer, los imputados tuvieron la posibilidad de decir las últimas palabras antes de conocer la sentencia. "Yo trabajé y perdí todo. No soy culpable y pido justicia", sostuvo Sillerico.

Por su parte, Correa declaró: "Tengo un profundo pesar con el incendio. Fue una tragedia que no pensamos que iba a pasar. Quiero estar tranquilo y empezar de nuevo. No hicimos nada malo".

El juicio oral comenzó el 18 de abril y a lo largo del debate declararon más de 15 testigos. Según la investigación, en el lugar trabajaban y vivían más de 60 personas en condiciones de hacinamiento, que realizaban jornadas que iban desde las 7 de la mañana hasta altas horas de la madrugada, por la cual recibían como contrapartida una ínfima retribución.

El expediente afirma que las víctimas contaban con un solo baño y con una sola ducha sin agua caliente, que las habitaciones estaban separadas por cartón prensado o maderas y que las puertas estaban hechas con cortinas.

Además, no tenían heladera, las conexiones eléctricas eran muy precarias y convivían con material inflamable.

El incendio se originó por el recalentamiento del sistema eléctrico precario, que prendió fuego el cable de un televisor y se propagó rápidamente en el primer piso. Cuando los costureros intentaron subir a rescatar a los menores, el humo y la oscuridad se lo impidió. Todas las víctimas eran de nacionalidad boliviana.

Dejá tu comentario