22 de septiembre 2011 - 00:00

De Narváez y R. Saá pergeñan un PJ anti-K sin Duhalde

Alberto Rodríguez Saá, Francisco de Narváez, Eduardo Duhalde, Felipe Solá
Alberto Rodríguez Saá, Francisco de Narváez, Eduardo Duhalde, Felipe Solá
Antojos del azar, mientras Felipe Solá contaba su fuga del PJ opositor rumbo a esa periferia K que es el sciolismo, en un bar de San Justo -bajo la impávida mirada del jefe de la UCR matancera que tomaba café en una mesa vecina- Alberto Rodríguez Saá y Francisco de Narváez tejían su pacto.

Las postales, que la casualidad parió en simultáneo, pueden anotarse como los instantes en que el Peronismo Federal (PF) dio sus últimos estertores entre la estampida felipista y el ensamble entre esos dos actores del PF para gestar, a futuro, una nueva versión anti-K.

Aunque el acuerdo entre De Narváez y el menor de los Rodríguez Saá fija como escala próxima la sintonía electoral en las urnas, pretende perdurar con el propósito de diseñar luego de octubre un armado que reemplace al Peronismo Federal.

Entre sí, el candidato bonaerense y el presidencial se asumen como las dos expresiones del universo peronista opositor que sobrevivirán, aunque heridos, al 23/10. «Alberto ya está unos puntos arriba de Duhalde», anticipan desde el búnker del «Colorado».

Sobre sus propias chances, construyen una hipótesis: la suma de los votos propios, los del duhaldista Eduardo Amadeo y los de Adolfo Rodríguez Saá -que ayer quedó definitivamente afuera de la carrera por la gobernación bonaerense- arroja un caudal de 30 puntos.

El 14 de agosto, UDESO juntó 16,8, el Frente Popular reunió 8,9 y Compromiso Federal 5,3. La sumatoria lineal es una ficción pero el denarvaísmo entiende que el pacto con Rodríguez Saá le permitirá subir unos puntos y el derrumbe de Duhalde-Amadeo le aportará otro puñado.

Decantación

El puntano, siempre eufórico, alardea frente a los suyos que ya superó a Duhalde y que está mano a mano con Hermes Binner en el pulseo por el segundo lugar detrás de Cristina de Kirchner. A ambos los separa un océano de votos de la Presidente reeleccionista.

Esas estimaciones por ahora hipotéticas los hacen creer que serán los únicos sobrevivientes del naufragio del peronismo anti-K. De eso hablaron, además de esquema para repartir boletas cortadas Rodríguez Saá-De Narváez y otros asuntos de logística electoral, el martes en San Justo.

El mapa sobre 2012 que comparten plantea que de los cinco exponentes originales del Peronismo Federal sólo quedarán ellos: Solá convertido en un «segundón» K -dice, hiriente, un dirigente-, Duhalde crucificado por un pésimo score y Das Neves arrastrado por esa marea, un tiro de gracia tras perder el control de Chubut.

De Narváez y Rodríguez Saá
comparten el desprecio por Duhalde. El «Colorado» hasta armó, en septiembre de 2010, una cena en su casa de Palermo Chico con el puntano, Solá y Das Neves para establecer un plan de aislamiento del expresidente interino.

Los cuatro recelaban del caudillo de Lomas, pero la conjura no prosperó. Uno de los operadores del PF arriesga una teoría: «Duhalde se convirtió en el candidato de los empresarios y los medios que nunca admitieron que no tenía chances electorales».

Ahora Solá bracea hacia el pankirchnerismo, Das Neves lamenta su acercamiento a Duhalde y el bonaerense no logra vencer la angustia y volver a las rondas de campaña.

En tanto, el dueto De Narváez-Rodríguez Saá apuesta a otras empatías: observan al reutemismo residual como un potencial socio y esperan gestos del cordobés Juan Schiaretti y del salteño Juan Manuel Urtubey con quien De Narváez tuvo varios encuentros públicos.

Son botellas tiradas al mar. «Aunque los vientos soplen para el Gobierno, nosotros queremos construir una opción peronista que no sea kirchnerista», dice un operador. Otro armador, del interior, explora el tarot político y pronostica la debacle del modelo K.

La traducción de esas charlas sería la intención de conformar un Peronismo Federal sin Duhalde y que se alimente de caciques de relación distante o accidental con la Casa Rosada. Por eso Schiaretti, que acaba de sumar una derrota en Córdoba Capital, y Urtubey, cuya órbita en torno a Cristina es elíptica: ahora está cerca.

No aparece en la hoja de ruta de los ideólogos de la versión remozada y decantada del PF el nombre de Mauricio Macri, que parece condenado a jugar en 2015 por lo que, como hizo antes, envía emisarios a las provincias donde en 2013 se eligen legisladores provinciales.

«La relación personal continúa pero no hay relación política», ha dicho, por radio, Gustavo Ferrari, operador de De Narváez. En 2011, gambetearon una confrontación pero el futuro cercano les depara sólo dos alternativas: el acuerdo o la competencia.

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