2 de junio 2010 - 00:22

Déjà vu: investigan a banco vaticano

Benedicto XVI
Benedicto XVI
Ciudad del Vaticano - Como una reedición del escándalo del Banco Ambrosiano en los 80, el Instituto para las Obras Religiosas (IOR), conocido popularmente como el Banco del Vaticano, está siendo investigado por la Justicia italiana por presunto lavado de dinero ilícito.

IOR, que administra las cuentas de varias órdenes religiosas así como de asociaciones laicas, es una institución de la Iglesia Católica que se beneficia de la extraterritorialidad, ya que se encuentra en la Santa Sede y no se rige por las normas financieras vigentes en Italia.

El Instituto estuvo implicado en un escándalo político-financiero en los años 80, por la quiebra en 1982 del Banco Ambrosiano (del cual el Vaticano era un accionista importante) a raíz del peso de una deuda de unos u$s 3.500 millones y un agujero fiscal de u$s 1.400 millones.

Según el diario La Repubblica, diez bancos italianos, entre ellos los poderosos Intesa San Paolo y Unicredit, están involucrados en el caso. La Justicia sospecha que el Banco del Vaticano administra a través de cuentas anónimas, identificadas sólo con la sigla IOR, importantes sumas de dinero de oscura procedencia, lo que sumaría un nuevo elemento de preocupación de Benedicto XVI.

Según el diario, en 2004, «cerca de 180 millones de euros circularon en unos dos años» sin que haya suministrado la identidad de los autores de la transacción, como exige la ley italiana. «Se indaga acerca de la posibilidad de que personas con residencia fiscal en Italia utilicen el IOR para esconder delitos como fraude y evasión fiscal», precisó el cotidiano.

«Son cuentas sospechosas», según los fiscales de Roma citados por el diario, quienes podrían solicitar una rogatoria internacional para identificar a las instituciones y personas que se han beneficiado de las operaciones y si a través de ellas se introdujo dinero ilícitamente en Italia.

Hace menos de un año, IOR designó como presidente a Ettore Gotti Tedeschi, representante entonces en Italia del grupo Santander, para reemplazar a Angelo Caloia.

El banquero Caloia había sido encargado por Juan Pablo II en 1989 de la primera limpieza en el manejo de las cuentas papales tras el escándalo del Banco Ambrosiano, lo que permitió descubrir las acciones del tristemente célebre monseñor estadounidense Paul Marcinkus, el llamado «banquero de Dios», fallecido en febrero de 2006.

Cuentas millonarias de fundaciones fantasma, transferencias de dinero sin control y vínculos con mafiosos son algunas de las revelaciones del reciente libro sobre las finanzas de la Santa Sede, escrito por el italiano Gianluigi Nuzzi, con el título «Vaticano Spa».

El libro denuncia el «período pos-Marcinkus», la década iniciada tras el escándalo por los negocios turbios entre IOR y el Banco Ambrosiano.

Agencia AFP

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