22 de enero 2013 - 00:00

Desafiantes, los republicanos prometen no ceder

Washington - Líderes de la oposición republicana reconocieron con algún dejo de ironía o, por el contrario, rechazaron el llamado al consenso del presidente Barack Obama en su discurso tras ser investido para su segundo mandato.

«Excelente discurso, una ejecución obviamente excelente», admitió con una sonrisa quien enfrentara sin éxito a Obama en las elecciones de 2008, el senador John McCain, luego de que el mandatario jurara para un nuevo período de cuatro años.

«Pero no escuché muchas palabras conciliatorias», dijo McCain. «No escuché mucho de su agenda para su segundo mandato, para decir la verdad, pero quizá me lo perdí», ironizó.

El expresidente de la Cámara de Representantes y precandidato presidencial republicano Newt Gingrich valoró, en cambio, el discurso del mandatario, aunque lo encontró un poco corto.

Obama llamó a la unión ante los desafíos que enfrenta su país, en economía y educación, o para solucionar problemas como la inmigración ilegal y el cambio climático, pero también advirtió contra el «absolutismo» político y el anteponer el «espectáculo» a la búsqueda de consensos.

Críticas

Los republicanos más conservadores no tardaron en criticar las palabras de Obama. «Él va a inclinar al país hacia la izquierda, y nosotros tenemos que asegurarnos de volverlo a poner a la derecha», dijo el flamante senador Tim Scott, cercano a los ultraconservadores del movimiento Tea Party. «El presidente afirma sin ambages que cree que el Estado es bueno, que debe ser más fuerte, regular más y que un Gobierno amplio puede impulsar la innovación y la prosperidad, pero en estos momentos de la historia no puedo estar de acuerdo con eso», dijo el senador por Alabama Jeff Sessions.

La mayor parte de los legisladores no se ha pronunciado públicamente, pero tendrán oportunidad de hacerlo en los próximos días, cuando el Congreso debata sobre, entre otras cosas, una urgente elevación del techo de la deuda pública, restricciones a las ventas de armas o una reforma migratoria.

Desde que en 2010 los republicanos pasaron a controlar la Cámara de Representantes, se produjo un atasco legislativo, con dos agendas en algunos puntos opuestas, como la reforma impositiva. Recién semanas atrás se llegó a un acuerdo que evitó el «abismo fiscal», pero que no satisfizo varias de las pretensiones más moderadas de los demócratas.

La reelección de Obama en noviembre pasado no alcanzó para cambiar el reparto legislativo, con los conservadores dominando la Cámara baja y el oficialismo el Senado.

Agencia AFP

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