Los restos del gendarme Gustavo Gómez, quien falleció durante el terremoto de Haití cuando cumplía tareas en los cuerpos de paz de la ONU, llegaron ayer al sector militar del Aeroparque Jorge Newbery. Fueron recibidos por una guardia de honor, un contingente de Naciones Unidas, su esposa, familiares directos, el ministro de Justicia Julio Alak, funcionarios del Gobierno y las máximas autoridades de Gendarmería. En tanto, el padre Antonio Mancuello, quien misionaba en Haití y estaba desaparecido el día de la tragedia, pudo finalmente ser contactado telefónicamente por el Episcopado.
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