3 de noviembre 2008 - 00:00

Desvela a 5 millones de votantes el fantasma de perder sus viviendas

Nueva York - El riesgo de masivas ejecuciones de hipotecas. una posibilidad que desvela en forma directa a al menos cinco millones de personas, y un sistema financiero en el ojo de la tormenta, el candidato que mañana a la noche resulte electo presidente de EE.UU. se verá obligado a revisar sus prioridades y las promesas hechas durante los largos meses de campaña.

Tanto Barack Obama como John McCain han tenido definiciones algo laxas a la hora de referirse a la crisis de las hipotecas y de hecho coincidieron en avalarlas soluciones aplicadas por la Casa Blanca, acaso condicionados por el contexto político.

En el caso del republicano, el colapso lo puso en una situación incómoda cuando muchas miradas culpan de la situación al gobierno que termina y, de hecho, se vio claramente rezagado en las encuestas desde el momento en que bancos emblemáticos como Lehman Brothers comenzaron a caer.

En tanto, el demócrata debió afrontar los dardos del oficialismo sobre su supuesta inexperiencia para afrontar un vendaval de semejante magnitud.

McCain encendió todas las alertas sobre un punto sensible para la opinión pública norteamericana, como lo es la intervención estatal en la economía. Ayer, desde Ohio, Obama reitero su credo en un rol -acotado- del Estado.

El recetario de Obama consiste en crear incentivos para que los bancos refinancien deudas y otorguen facilidades a quienes encuentran problemas para pagar sus hipotecas. Su rival, el senador por Arizona, mencionó su intención de recomprar las hipotecas en default al costo y reemplazarlaspor préstamos garantizadospor el Estado.

Por lo pronto, el fin de semana, la prensa local informó que JP Morgan Chase lanzó un plan para refinanciar 70.000 millones de dólares que involucra a unos 400.000 tomadores de crédito. Esto, que está en etapa de definición, incluye recorte en las tasas e incluso disminución del capital adeudado. Como consecuencia del colapso financiero, el mercado dispara señales divergentes y de difícil pronóstico. «Quien asuma, algo va a tener que hacer con las hipotecas», señaló a este diario un analista de un banco líder de Wall Street. Informe privados estiman que 30% de las viviendas compradas a crédito tienen hoy un valor menor que el monto de la hipoteca recibida.

Por un lado, el precio promedio de la vivienda comenzó a descender, después de haberse duplicado en los pasados 10 años, tras medio siglo de comportamiento relativamente estable, según un estudio ajustado por inflación de Standard & Poor's. Este indicador señala que en el último año el valor del metro cuadrado en Estados unidos bajó 17% (1% en agosto), pero se ubica todavía cerca de 50% por encima del promedio histórico. Como efecto correlativo, se registró un aumento de la compra de viviendas usadas de 6% en septiembre.

Con este escenario, los sectores que no tienen ningún acceso al crédito, especialmente la comunidad latina y, sobre todo, los inmigrantes sin papeles, vieron dispararse el precio de los alquileres. Ello se debe a que los sectores de bajos recursos que no pudieron pagar sus préstamos han aumentado la demanda al retornar al mercado de alquiler.

Los aumentos en los alquileres, próximos a 10%, han provocado que muchos inmigrantes emprendieran el regreso, o estén pensando en hacerlo. Ismael González, un mexicano con 20 años en Nueva York, realiza una cuenta rápida: «Si tienes un salario de 1.000 dólares, que es lo que ganan muchos mexicanos en Estados Unidos, y tienes que pagar 800 de alquiler, no te queda nada».

Esos valores de mínima sólo se refieren a barrios periféricos del Bronx o de Queens, allí donde habita mayor cantidad de inmigrantes. En Manhattan, según la zona, el precio del metro cuadrado puede alcanzar valores exorbitantes. Una inmobiliaria ubicada sobre la avenida Amsterdam indicó a este enviado que la dinámica de esta ciudad hace que todavía no se vea mayormente resentido el sector de alto poder adquisitivo.

La variación geográfica ofrecemuestras de diverso tipo en todo el país. El broker de Miami Peter Zerewiski, citado por la revista «Time», evaluó que no habrá un nuevo rascacielos con fines residenciales en Miami por «una generación», para matizar luego al hablar de «una década», algo que, sin dudas, tendrá un severo efecto en la economía real.

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