Dos islas del centro del archipiélago filipino, Leyte y Samar, fueron las zonas más afectadas por Haiyan. En Tacloban, ciudad costera de Leyte, el tifón dejó imágenes apocalípticas, con filas de hombres, mujeres y niños avanzando por las carreteras con la nariz cubierta para protegerse del olor de los cadáveres.
Otros sobrevivientes deambulaban entre los destrozos buscando conservas mientras que una carnicería que por milagro quedó intacta fue saqueada por una multitud. Lo mismo ocurrió con un convoy de ayuda de la Cruz Roja. Las fuerzas de seguridad estaban prácticamente ausentes.
"Nos reunimos con el gobernador de Leyte y basándonos en las estimaciones del Gobierno hay 10.000 víctimas", declaró a la prensa Elmer Soria, un alto responsable policial de Tacloban. La cifra de muertos puede aumentar, dado que hay zonas costeras que quedaron aisladas.
En un clima caliente tropical y conscientes de que se necesitarán varios días para recuperar todos los cadáveres, las autoridades temen la difusión de enfermedades.
El presidente de Filipinas, Benigno Aquino, que fue a la zona ayer, dijo que los saqueos se convirtieron en un problema grave, en momentos en que sólo 20 de los 390 miembros de las fuerzas de policía de la ciudad se presentaron a trabajar. "Vamos a enviar alrededor de 300 policías y soldados en refuerzo para reemplazar a los ausentes y restablecer el orden y la paz", indicó.
Casas destruidas, postes eléctricos arrancados, vehículos volcados y supervivientes aturdidos deambulando por las calles: el paisaje que dejó el paso de Haiyan, acompañado por vientos de hasta 315 km/hora y olas de seis metros de altura recordaba a muchos el dejado por el tsunami en Asia en diciembre de 2004.
"Se trata de destrucciones masivas. La última vez que vi algo parecido fue durante el tsunami en el océano Índico", afirmó Sebastian Rhodes Stampa, jefe del equipo de la ONU encargado de la gestión de desastres que se encontraba en Tacloban.
De acuerdo con UNICEF, hasta cuatro millones de niños pueden haber sido afectados en Filipinas por el tifón. El organismo indicó en un comunicado que ya movilizó alimentos terapéuticos para niños, agua y material sanitario e higiénico par ayudar a un máximo de 3.000 familias, dentro de las existencias disponibles en el país.
En Samar, punto de entrada del tifón en el país el viernes, se confirmó la muerte de al menos 300 personas en la pequeña ciudad de Basey, y 2.000 están desaparecidas en toda la isla, indicó Leo Dacaynos, miembro del consejo de gestión de catástrofes. También se confirmó la muerte de otras decenas de personas en otras ciudades y provincias devastadas por Haiyan, que tuvo un frente de 600 kilómetros.
Numerosas localidades permanecían incomunicadas y las autoridades parecían superadas por la magnitud de la catástrofe y el número de víctimas por rescatar.
En tanto, en Vietnam, las autoridades evacuaron "más de 174.000 hogares, lo que equivale a más de 600.000 personas", según un comunicado del ministerio vietnamita de Control de Inundaciones y Tormentas. La tormenta llegó al país en las primeras horas de hoy, 24 horas después de lo previsto inicialmente, pero debilitada con vientos de 120 km/h tras cambiar repentinamente de trayectoria, lo que obligó a realizar evacuaciones masivas en la provincia de Nghe An, en el norte, a unos 230 km de la capital, Hanoi.
China activó la alerta roja, la de mayor gravedad, por el tifón después de que una embarcación con seis tripulantes desapareciera en el mar al sur del país a causa de este fenómeno. Además, ocho personas murieron y otras ocho resultaron heridas en la isla de Taiwán, el sábado, cuando fueron arrastradas por olas de hasta ocho metros de altura.
Varios países ofrecieron su ayuda a Filipinas. Estados Unidos entregará helicópteros, aviones, navíos y equipamientos destinados a la búsqueda y el rescate, a pedido de Manila. El primer ministro británico, David Cameron, anunció que aportará unos ocho millones de dólares, mientras un primer equipo de socorristas partió anoche de Israel para colaborar con las labores humanitarias. En tanto, en el Angelus de ayer, el papa Francisco, quien ya había mandado un tuit de apoyo a las víctimas, hizo rezar en silencio a más de 60.000 fieles reunidos en la plaza San Pedro. "Tratemos de hacerles llegar nuestra ayuda concreta", añadió.
| Agencias AFP, EFE, ANSA y DPA |


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