- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
¿Un banco en dificultades debió prendar sus tenencias de oro? La noticia de que el BIS concretó swaps de oro por 14 mil millones de dólares es un enigma que generó intranquilidad en el efervescente mercado del metal. Para Gordon Gekko, el especialista en mercados internacionales inspirado en el protagonista de la película de Oliver Stone, el repliegue que se observa en su cotización es un mero ajuste de corto plazo. Mientras no haya sospecha de una suba de tasas, el oro no enfrenta enemigos más poderosos que sus propios excesos.
Gordon Gekko: No causaría extrañeza si la contrapartida fuese oficial. Se pensó, en un primer momento, en el FMI.
P.: O en algún banco central apremiado por la crisis europea.
G.G.: Sí. Pero, ante la diversidad de los rumores, el BIS aclaró que la operación se hizo con la banca comercial.
P.: No sabía que el BIS interactuaba en forma directa con instituciones del sector privado.
G.G.: No le está vedado.
P.: Pero no es lo común.
G.G.: Es verdad.
P.: ¿Se tratará de un rescate encubierto de algún banco comercial en dificultades? ¿O habrá sido la manera de atender un faltante de moneda extranjera?
G.G.: Será imposible saberlo conociendo apenas un asiento contable. El descalce de moneda extranjera es un hecho reconocido. Llevó al Banco Central Europeo (BCE) a reabrir las líneas de swaps cambiarios con la Fed. Pero, más allá del momento álgido de la crisis europea, luego las líneas no tuvieron utilización.
P.: Y si se rescató a alguna entidad, se hizo con extraordinario sigilo porque tampoco se perciben rastros. No hay signos de sensibilidad. Con las pruebas de estrés en la antesala, los mercados de seguros de crédito, más bien, han rebajado las primas de cobertura.
G.G.: 14 mil millones de dólares no es una cifra muy relevante en los mercados monetarios pero 380 toneladas de oro -unas 12,2 millones de onzas- es mucho metal. Más del que posee el Banco de España.
P.: No puede ser un solo banco comercial el que haya montado la operación.
G.G.: Pudo ser un conjunto de bancos. Quizás el oro no sea propio sino de terceros. Eso es altamente probable.
P.: Y que la banca comercial, simplemente, haya oficiado de intermediaria.
G.G.: Correcto. Sin mayor información es un misterio imposible de resolver. Tal vez sean dos swaps vinculados y no uno solo. Inclusive un banco central pudo haber organizado la transacción y usado a la banca comercial como «fronting».
P.: Como pantalla.
G.G.: Sí. Y de esa manera borró los rastros de su participación. Pero también es posible que no haya ningún contratiempo detrás ni nada raro. El propio BIS pudo haber iniciado la operación como una manera de extraerles un rendimiento a sus activos líquidos.
P.: Justo ahora.
G.G.: A partir de enero.
P.: Como sea, se produjo un revuelo en el mercado del oro. Eso es innegable. El préstamo del BIS es a un año de plazo. ¿Qué pasará a su vencimiento?
G.G.: No estará escrito en piedra. Se puede cancelar, se puede renovar.
P.: Supongamos que las entidades que recibieron los fondos (o su cliente) no estén en condiciones de devolverlos, el BIS podría liquidar la posición de oro para cobrarse.
G.G.: Seguro.
P.: Y volcaría el equivalente a un 20% de la producción anual de oro a los mercados.
G.G.: El BIS podría encontrar un interesado sin tener que pasar por el mercado. Después de todo las ventas de oro del FMI se han realizado sistemáticamente y sin trauma. Mucho dependerá de los precios que tenga el oro en su momento. La cotización deberá bajar significativamente para que el oro dado en garantía no cubra el valor del préstamo. No parece muy complicado de manejar...
P.: El oro patinó 60 dólares la onza a caballo de estas noticias. Alguna preocupación debe existir.
G.G.: Es lógico. Es un mercado efervescente. Y, sin embargo, no deja de ser un mercado pequeño. Es fácil entrar. Sobre todo, cuando los vientos son muy favorables. Lo importante es saber salir y no quedar atrapado cuando cambie la dirección de la corriente. Noticias como éstas recuerdan que hay que mantener los reflejos aceitados.
P.: Las posiciones especulativas en contratos de futuros y opciones de oro sufrieron la caída semanal más severa en el COMEX desde julio de 2007.
G.G.: Sí. Hay un repliegue en las carteras de corto plazo. Las posiciones largas de los administradores financieros en el COMEX son las menores de los últimos tres meses. Y si uno mira los fondos ETF de oro -como el GLD- también observa un leve pero persistente flujo de salida de recursos.
P.: ¿Es un movimiento meramente táctico? ¿O algo más profundo?
G.G.: Nada que revierta la tendencia de fondo. Mientras la incertidumbre económica no se despeje y los bancos centrales estén obligados a mantener las tasas de interés a ras del suelo, el oro no enfrenta grandes enemigos. Sólo sus propios excesos.
P.: La sospecha de una suba de tasas resultaría letal.
G.G.: A estos precios, sí. Piense además que los contratos de futuros del oro operan en contango.
P.: Esto es, cotizan más alto a medida que los vencimientos se alejan en el tiempo.
G.G.: Correcto. Hay un incentivo para comprar oro, atesorarlo, y obtener una diferencia vendiendo los contratos futuros a un mayor precio. Y es sencillo renovar la operatoria (el llamado «roll over»). También se puede comprar un fondo ETF como el GLD y replicar la estrategia. Es un arbitraje de riesgo, un «carry trade» en boga. Una suba de tasas obligaría a desmontarlo. Golpearía por partida doble: aumentando los costos de financiación y dañando las expectativas de valorización del metal. Allí sí afloraría una gran oferta de oro capaz de poner a prueba la verdadera capacidad de absorción del mercado.
P.: Suba de tasas que no aparece en el radar...
G.G.: Desde ya que no.

