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Diálogos en Wall Street
La economía se resfría y todos los ojos se dirigen a la Fed. Según el especialista que se refugia en la figura mítica de Gordon Gekko, el protagonista de las célebres películas de Oliver Stone sobre Wall Street, la Fed está armando las valijas para salir de escena por completo. Cuando levante el QE2 de cartel, dice Gekko, no habrá un QE3 para reemplazarlo. Y las palabras de Ben Bernanke ayer en una conferencia monetaria en Atlanta, para desazón de las pizarras, confirmaron esa presunción.
Gordon Gekko: Es un tic que ya está incorporado. Y que dice mucho más sobre las dudas de los inversores que de las verdaderas intenciones que abriga la Fed.
P.: ¿Ve alguna chance de que el banco central intente una tercera fase de expansión monetaria no convencional? ¿Tiene destino el tan mentado QE3?
G.G.: La Fed no terminó aún el QE2 y ya se especula con que lanzará la versión 3 sin más fundamento que una mera expresión de deseos.
P.: ¿No lo ve posible?
G.G.: No está en los planes.
P.: Quizás no ahora, pero sí en un plazo más largo.
G.G.: En el largo plazo la Fed no se cierra ninguna puerta. Es lógico. Nadie puede decir que de esta agua no ha de beber.
P.: Máxime cuando el cántaro ya fue dos veces a la fuente.
G.G.: De acuerdo. Pero la idea actual de la Fed es muy clara. Terminar con las compras de bonos del Tesoro a fin de mes, bajar el QE2 de cartel y retirarse a su puesto de observación.
P.: Todavía deberá realizar compras para reinvertir los cupones de su cartera de títulos.
G.G.: Correcto. Pero no afectará el tamaño de su portafolio. Y, por ende, mantendrá inalterada la dosis de estímulo.
P.: Las proyecciones de crecimiento de la economía de los EE.UU. han debido revisarse a la baja. No es un secreto para nadie que su empuje no alcanzó el vigor previsto.
G.G.: Es así. En ese sentido, la Fed también ajustó sus estimaciones. Hoy (por ayer) Charles Evans, de la Fed de Chicago, las rebajó tanto para 2011 como para 2012.
P.: La expectativa de una economía expandiéndose al 4% a caballo del estímulo monetario y la reducción de impuestos no era una visión descabellada cuando comenzó el año. Hoy no se sostiene.
G.G.: Evans considera que el crecimiento fluctuará entre el 3% y el 3,25% en 2011 y levantará medio punto el año próximo.
P.: No parece motivo para enarbolar de nuevo la bandera del relajamiento cuantitativo.
G.G.: Delo por seguro. Quizá no sea un despliegue tan pujante como es habitual en otras recuperaciones -en especial, las que no soportaron crisis financieras graves- pero tampoco supone una situación de emergencia.
P.: Ni como pensar, con esos números, en un QE3 cercano.
G.G.: Menos que menos. Para que la economía de los EE.UU. crezca al 3% este año, la fase actual de debilidad deberá ser transitoria. Lo que está implícito en la estimación es un repunte fuerte en el segundo semestre. Le diría que con un ritmo muy cercano al 4%.
P.: En estos momentos está hablando Ben Bernanke, el titular de la Fed, en una conferencia en Atlanta. Y aunque no dio números su visión
coincide con la que expuso Evans.
G.G.: Es importante rescatar que, a los ojos de la Fed, la desaceleración de la economía es un fenómeno temporario. No despierta ninguna preocupación mayor.
P.: Bernanke adjudica el enfriamiento a la catástrofe del tsunami en Japón y a su impacto en la actividad manufacturera internacional.
G.G.: Es muy razonable.
P.: Y la buena noticia es que Japón ya está dando los primeros pasos en pos de una recuperación.
G.G.: La industria se habría expandido nuevamente en mayo, según el índice PMI. Modestamente, pero por primera vez desde febrero. Y en el renglón de servicios, donde la caída prosigue, se moderó significativamente la contracción.
P.: ¿Japón explica todo el tropiezo según Bernanke? ¿Alcanzará con que repunte para dar vuelta la situación global?
G.G.: También hizo mención a la suba del precio de los combustibles.
P.: Otro factor negativo que comenzó ya a corregirse.
G.G.: Tal cual...
P.: El anuncio de la OPEP de incrementar sus cuotas de producción de crudo no podría surgir en mejor momento.
G.G.: Todavía es una versión. Esperemos que se concrete.
P.: Si éstos son los problemas que le quitaron bríos a la economía, la solución ya marcha en camino. No hace falta que la Fed invente nada.
G.G.: La Fed apostó fuerte con el QE2. Y consiguió sus objetivos clave. Despejar el riesgo de una deflación que a mitad del año pasado era una amenaza en gestación avanzada. Y oxigenar el mercado de trabajo (lo que se logró a medias). No hay mucho más que pedirle. Cuando el petróleo mordió el anzuelo de la crisis árabe y amagó con dispararse por encima de los 125 dólares, la Fed mantuvo la calma y siguió con su partitura.
P.: A diferencia de la suba de tasas que ensayó el BCE.
G.G.: Son visiones distintas. La Fed ya ejecutó la suya a satisfacción. Lo que toca ahora es dar el paso al costado y esperar que la recuperación proceda por sus propios medios.
P.: La expectativa por escuchar a Bernanke levantó las cotizaciones de la Bolsa todo el día. Fue comenzar a hablar y que toda esa espuma se derritiera.
G.G.: Habrá que ajustar la sintonía. La cantinela del QE3 no tiene sustento en las actuales circunstancias. Más vale aterrizar a tiempo.


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