28 de noviembre 2012 - 00:00

Diálogos en Wall Street

En la entrevista con Gordon Gekko, el periodista pasa revista a las últimas vicisitudes de los mercados. Según el veterano conocedor de los mercados internacionales, la clave pasará por librarse de la obsesión por el precipicio fiscal y empezar a pensar en los temas de 2013.

Periodista: ¿Hacia dónde vamos? El rebote de Acción de Gracias fue muy potente.

Gordon Gekko:
El Dow Jones trepó más del 3% en la segunda mejor semana del año.

P.: Como si el precipicio fiscal ya estuviera arreglado. Claro que no lo está.

G.G.:
El tironeo continúa esta semana. El Congreso volvió a sesionar y lo hará otras dos semanas más con la actual composición.

P.: ¿Hubo suficientes progresos como para ser tan optimista? ¿Como para justificar el contraataque de la Bolsa?

G.G.:
Hasta no ver el remate final, usted estará expuesto a las idas y vueltas lógicas de una negociación sensible. Avances hay: por lo menos media docena de legisladores republicanos manifestaron que están dispuestos a romper el juramento de no aumentar las tasas de impuestos. Pero tampoco constituyen una masa crítica. La clave, en el corto plazo, pasa por la capacidad de los mercados de quitarse la obsesión por el particular y comenzar a poner las fichas en otros casilleros con mejor proyección para 2013.

P.: Pero, con todo lo que está en juego, ¿será posible?

G.G.:
Hay dos factores que ayudan. Uno, la noción compartida de que, al final, habrá un arreglo. Como siempre sucede. Dos, la misma baja de las cotizaciones ofrece una oportunidad de entrar a un precio atractivo, con potencial de suba que, si la estacionalidad favorable se repite, se podrá embolsar bastante rápido.

P.: Usted decía que va a haber acuerdo pero que también importa qué tipo de compromiso se alcance. Eso no está muy claro.

G.G.:
Si mira los precios, se dará cuenta de que la verdadera preocupación tiene que ver con la «microeconomía» del acuerdo fiscal. Ninguna otra razón puede explicar por qué las acciones de servicios públicos básicos («utilities») son las más castigadas. Y la semana que pasó, fue también el único sector que no limpió las condiciones de sobreventa.

P.: Supongamos que hay vida más allá de las disputas políticas, ¿qué convendría mirar?

G.G.:
La economía está mejor aunque luce partida en dos. Los sectores que antes producían los dolores de cabeza hoy patean nítidamente a favor, comenzando por la vivienda.

P.: ¿La economía está partida por la mitad? ¿Cómo es eso?

G.G.:
No por la mitad, sino en dos partes desiguales. La tajada del león, que es el consumo, empuja con fuerza. Basta ver la venta de bienes durables. Autos, sin ir más lejos.

P.: La confianza del consumidor se ubica, según las encuestas, en su pedestal más alto desde la última recesión.

G.G.:
Y desde un poco antes también. Pese a todas las vicisitudes que enfrenta, ya sea en los mercados de trabajo o a la hora de pagar la hipoteca.

P.: ¿Terminó la crisis de la vivienda?

G.G.:
Tocó piso hace ya algunos meses. Es un alivio.

P.: ¿Cuál es la parte de la economía que no acompaña?

G.G.:
Las decisiones empresarias están en el congelador.

P.: Es el temor al precipicio fiscal.

G.G.:
Es más que eso. Es el resquemor por el aumento de la regulación, por la reforma de la salud y su financiación, los impuestos específicos al pago de dividendos y las ganancias de capital. Y no se agota allí: las pequeñas compañías, sobre todo, desconfían mucho de la solidez de la recuperación.

P.: ¿Cuánto tiene que ver lo que pasa en EE.UU. y cuánto lo que pasa en el resto del mundo?

G.G.:
Cuánto más grande la empresa, más talla el resto del mundo. Y las novedades del extranjero no han sido buenas: se frenó el comercio mundial; Europa que siempre aporta incertidumbre, ahora suma la doble recesión; hasta los Brics perdieron pujanza.

P.: ¿Cómo leer la decisión europea de sostener a Grecia dentro de la eurozona y de dar por bueno su cumplimiento al programa de ajuste?

G.G.:
La canciller Merkel no quiere olas. Y ella ha sido, estos años, la principal fabricante de tormentas.

P.: O sea que también asoman buenas noticias.

G.G.:
Más que suficientes para activar un rally de estación, seguro.

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