Diálogos en Wall Street

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Son las buenas noticias del empleo en Main Street, malas noticias para quienes apuestan a nuevos récords y toman riesgos en Wall Street bajo el paraguas de la Fed y el QE3? Es la pregunta para Gordon Gekko, nuestro hombre en los mercados internacionales.

Periodista: ¡Qué semana! El Dow en los récords absolutos, el S&P 500 a un palmo, las Bolsas suben como si no hubiera mañana. Inclusive las de Europa. ¿Ganaron dos payasos en Italia como dice la política alemana, o son dos estadistas? Lo cierto es que, mirando los mercados, no se nota la diferencia. Y, el viernes, el informe de empleo en EE.UU. sumó otra sorpresa. Se esperaba una cifra modesta -no más de 170 mil nuevos puestos de trabajo con toda la furia- y surgieron 236 mil.

Gordon Gekko:
Lo notable es la sostenida velocidad de crucero. El promedio del último trimestre arroja una expansión de 191 mil empleos netos por mes. Todos ellos, y unos cuantos más, en el sector privado de la economía. Las políticas de estímulo nunca aportaron trabajo en el sector estatal; lo expulsan. Se perdieron 10 mil posiciones sólo en febrero.

P.: El empleo es, o era, la gran asignatura con aplazo de la recuperación. ¿Se puso por fin en marcha la maquinaria de creación a pleno?

G.G.:
Hace tres años que la economía suma empleos. Mes a mes, sin interrupción.

P.: La tasa de desocupación se redujo en febrero al 7,7% y es la menor de los últimos cuatro años. ¿Es una mejoría creíble?

G.G.:
Sí.

P.: Le pregunto porque la economía es el reino de los "trade offs", de las compensaciones. La Fed lanzó el QE3 porque las condiciones laborales no eran satisfactorias. Si ahora reaccionan pujantes, ¿no comienza el tiempo de la cuenta regresiva para la desinstalación del QE3?

G.G.:
Primero que nada, la Fed no tiene que arrepentirse por haber arriesgado el QE3. Su conexión con el mercado laboral no luce directa, su influencia sobre la inflación sí, y podría haber resultado muy adversa. No pasó. La inflación no cabecea, y la creación de empleo, sí. Para un banco central muy cuidadoso en el análisis costo-beneficio, aquí hay un punto claro a favor.

P.: De acuerdo, los críticos acérrimos del QE3 erraron el blanco. La Fed acertó. La tasa de desocupación bajó. ¿No es hora de comenzar a saludar antes de retirarse?

G.G.:
Es muy temprano. No es el plan.

P.: No todos piensan lo mismo. El debate hierve en las minutas. Y ahora estos flamantes números de febrero calentarán más la discusión.

G.G.:
Seguro. ¿Pero qué piensan los que cortan el bacalao en la Fed, los que no sólo debaten sino definen la decisión? Si el QE3 sirve, no lo arregles, no lo rompas.

P.: ¿Y eso usted cómo lo sabe?

G.G.:
Es el mensaje de Bernanke. O son las palabras concretas de Charles Evans, el presidente de la Fed de Chicago, y el padre intelectual de la criatura. Nadie fue más explícito sobre cuándo sería prudente comenzar a bajarse del QE3: después de enhebrar seis meses sostenidos de crecimiento de empleo por encima de los 200 mil puestos.

P.: Tres de los últimos cuatro meses, el reporte laboral excedió ese umbral de 200 mil. ¿Cuándo empiezo a contar? ¿Lo dijo hace mucho tiempo?

G.G.:
Son declaraciones recientes, del 28 de febrero. Cuente a partir de ahora.

P.: Me queda claro que arriar el QE3 no es asunto inminente. Pero, si el mercado laboral mantiene su tónica, tampoco el momento será tan lejano.

G.G.:
Entienda el problema. Hay 12 millones de desempleados. El 40%, de "largo plazo". Además, 8 millones de personas tienen un puesto de jornada reducida cuando lo desean de tiempo completo. Siga sumando: 2,6 millones quieren trabajar, y están disponibles, pero se consideran fuera de la oferta laboral porque no han buscado activamente ser contratados el último mes. Otros, ya tiraron la toalla: son 880 mil personas que no creen que exista una oportunidad para ellos. Pero, si se les ofreciera, la tomarían. Una medición que incluya a toda esta gente no arrojaría una tasa de desocupación del 7,7% sino del 14,3%. Si el QE3 sirve para abatir el problema, si no malquista las expectativas de inflación, la Fed preferirá mantener su utilización. Si funciona, no lo rompas.

P.: Dicho de otra manera: las buenas noticias del empleo no son todavía malas noticias para los que le prenden una vela al QE3.

G.G.:
Todavía no. Y no se olvide del "sequester" del gasto público. Las noticias del empleo aún no reflejan su posible impacto adverso.

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