18 de marzo 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Se recupera la economía de los EE.UU. como apuesta la Bolsa? ¿Por qué, entonces, las materias primas se bajaron hace tiempo del rally? Aquí, la entrevista con el experto en mercados internacionales que se oculta bajo la máscara de Gordon Gekko, el mítico personaje del filme de Oliver Stone.

Periodista: Con Wall Street ocupado en la tarea de arrasar de manera convincente todo vestigio de los viejos récords previos a la crisis tranquiliza observar que la economía, por las suyas, confirma que hay sustancia detrás del avance. La modorra de fin de año de a poco, le cede lugar a una actividad más intensa. Ya lo mostró la creación de empleo, ahora son las ventas minoristas, que registraron en febrero un salto mensual inesperado del 1,1%. ¿La economía de EE.UU. se acelera de nuevo?

Gordon Gekko:
Eso se piensa. Y es la apuesta en boga.

P.: Las ventas minoristas subieron el doble de lo que se esperaba. A partir de enero se anuló el recorte de dos puntos en los aportes personales de los trabajadores. Los consumidores, ¿no se dieron cuenta? ¿No les importó? ¿No se filtró un memo interno de Wal Mart alertando sobre un impacto muy negativo?

G.G
.: Lo de WalMart fue falsa alarma; se aclaró y la impresión de la compañía hoy es que el aumento de los aportes no se notó en sus tiendas.

P.: Febrero fue soberbio para el negocio minorista. Se revisó en alza el número de enero. Conclusión: el consumo seguirá tirando del carro de la recuperación.

G.G.
: Lo que se afectó es la generación de ingresos. Ahí no hay duda de que el cambio de aportes golpea. Y las cifras de ventas minoristas son nominales, el aumento del precio de los combustibles las infla un poco. Además, uno sabe que no hay mucha posibilidad de achicar el gasto en el surtidor en el corto plazo. Si el consumo no se modifica, las familias tendrán que optar por ahorrar menos. ¿Lo harán? Las mejores condiciones del mercado laboral alientan a consumir más; la poda del gasto público (el "sequester") jugará en la dirección contraria...

P.: La economía está más firme que en el cuarto trimestre, que resultó completamente chato. ¿Cree que rebasará la velocidad de crucero de 2012 que fue del 2,2%?

G.G.: Andaremos por ahí...

P.: Me parece que la apuesta de los mercados, después de conocer los números de empleo y las promesas de Bernanke de mantener el QE3, es que la economía se va a mover más a prisa...

G.G.:
La suba del dólar sugiere lo que usted señala. Pero es una tesis que hay que probar.

P.: Obran varios indicios. Las tasas largas han escalado; es especial, las hipotecarias; los sectores cíclicos empujan el avance de las Bolsas. Usted recalcó en su momento el liderazgo del índice Dow de Transportes.

G.G.
: Seguro. La economía no tenía pulso a fin de año y ahora se desplaza a un ritmo alguna décima por encima del 2%. Hasta ahí todo bien. La idea de recesión quedó archivada. Pero, ¿llegará al 3%?

No todavía. Si lo hiciera, ¿se sostendrá? Eso luce más difícil. Y si así fuese, se le complicará a la Bolsa.

P.: ¿Por qué?

G.G.:
Por el mensaje de las minutas de la Fed. Comenzará a tallar la duda sobre la continuidad del QE3. Hay que tener cuidado con lo que se pide: la Bolsa necesita el agua tibia, no muy fría ni muy caliente.

P.: Wall Street está en máximos, la liquidez abunda, hay señales firmes de recuperación y, por otro lado, los commodities, las materias primas, no levantan cabeza.

G.G.:
El cobre acompañó al rally accionario desde noviembre hasta fin de enero con un alza de más del 11%. De ahí en adelante se divorció. Se hundió casi el 7%.

P.: El petróleo trazó un dibujo similar. ¿Qué pasó? Las expectativas de crecimiento se afianzaron, los indicadores fueron mejores. Y, sin embargo, la tendencia de las materias primas cambió de signo.

G.G.:
Si se mira el oro, un commodity que no tiene mucha demanda por su uso en los procesos económicos, pero sí como activo financiero de refugio, lo que se advierte es una caída constante de sus precios desde octubre. Yo diría que la debilidad de las materias primas hay que entenderla por la influencia de esa segunda cualidad; se habían convertido en una clase de activo muy popular, un resguardo contra la inestabilidad monetaria, y lo que ahora vemos es una disminución de esa demanda de cobertura. Es la gran diferencia entre el QE3 y el QE2. Ya no se teme a la inflación. No es la recesión lo que aflige. Lo que se teme es tener demasiado cargada la cartera con commodities. Es el ejemplo nítido del oro.

Dejá tu comentario