2 de octubre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Nuestro hombre en Wall Street vio venir el zafarrancho de la discusión fiscal, alertó por la falta de voluntad negociadora en el oficialismo y la oposición y avisó que el cierre de Gobierno era una posibilidad que no se podía descartar. Y ahora añade que mientras no haya escozor, tampoco habrá apuro por labrar un acuerdo.

Diálogos en Wall Street
Periodista: Tuvo razón. Prevaleció la tozudez. Y hubo que cerrar el Gobierno. Lo curioso es que, con el Gobierno bajo llave, la Bolsa sube como si nada.

Gordon Gekko:
Nadie está asustado de verdad. Es más el hartazgo que el temor. Veremos la semana próxima, si la administración continúa con el candado puesto, si la reacción no se torna más visceral.

P.: La duración de estos episodios suele ser corta. La mediana no excede los cuatro días.

G.G:
Es así. Pero si no se produce escozor no hay incentivo tampoco para apurar los tiempos de un acuerdo.

P.: Citó la fatiga negociadora. Ello fue evidente.

G.G.:
La prueba es la rapidez con la que chocó el proceso de negociación. Se llevó puesto el primer obstáculo que tenía enfrente.

P.: Usted mismo dijo que era probable que se necesitara "un accidente para arrimar posiciones".

G.G.:
Recién comenzó la discusión, podría haber sucedido más adelante. No era muy dífícil pactar una tregua inicial. De hecho, los republicanos la ofrecieron. Pero al presidente Obama no le interesó.

P.: Obama lo cuenta de otra manera. Dijo que hizo lo imposible para evitar este resultado, que es la víctima de una extorsión.

G.G.:
Tenía la posibilidad de postergar el cierre al menos por una semana y, mientras tanto, seguir negociando. Pero está más cómodo así. Mírelo como una partida de ajedrez. Con el Gobierno restringido en sus funciones, el reloj corre en contra de los republicanos, de aquéllos a los que la población achaca la responsabilidad.

P.: Son quienes ahora tienen que mover sus piezas en el tablero.

G.G.:
Correcto.

P.: ¿Y qué cree que harán?

G.G.:
Obama lo puso en un brete a John Boehner, el líder de la mayoría republicana en Diputados. Sabe que no la tiene fácil. En rigor, Boehner debe llevar adelante dos negociaciones en simultáneo. Con Obama y con el ala más extrema de su bancada.

P.: Los hombres del Tea Party suelen sostener sus posiciones de manera recalcitrante y no ofrecen mucho margen para hacer concesiones. No me extrañaría que, de las dos negociaciones, sea la más difícil.

G.G.:
Ya el año pasado, cuando surgía el fantasma del abismo fiscal, vimos cómo Boehner firmó una propuesta y luego quedó pedaleando en el aire. Sus propios partidarios le retacearon el apoyo. No sé si lo vio al diputado Ted Cruz hablando más de 21 horas sin tomarse respiro en el recinto.

P.: Unos minutos nomás. Fue bastante penoso.

G.G.:
Ésa es la manera de ganar predicamento entre los miembros de la tribu.

P.: Entonces esto terminará mal. No parecen importarles mucho las consecuencias de sus actos.

G.G.:
Es el problema al interior del partido. En principio, Boehner está tratando de consentir apropiaciones de fondos para programas específicos.

P.: Como la excepción que se arregló para que los militares continuaran en funciones.

G.G.:
Sí. Se habla de liberar fondos para programas o agencias individuales. Y es un intento republicano de limar rispideces y mostrar que existe buena voluntad.

P.: Pero, ¿y la negociación de fondo? El país está sin presupuesto y eso no se va a remediar destrabando partida por partida.

G.G.:
Ahí hay que bajarse del caballo. Obama debe pensar: yo ya desensillé, le eché llave al Gobierno y ahora me siento a esperar. Que los republicanos bajen sus pretensiones. La ley de reforma de la salud -la llamada Obamacare- no puede ser el trofeo en disputa. Está aprobada hace tres años, eso está fuera de discusión, y no se la puede anular simplemente por la vía de quitarle la financiación. Como le decía, me imagino que en esa trinchera se siente cómodo. Si los republicanos insisten, también ellos pensarán que es lo correcto. Algo tendrá que crujir y romperse para que revisen su posición. La calma de hoy no lo sugiere; pero espere que pasen los días.

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