18 de octubre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Lo que deja la disputa fiscal. Gordon Gekko traza un balance y un pronóstico. ¿Volveremos a las andadas en enero y febrero, cuando vence el pacto transitorio? La respuesta es un no sorprendentemente tajante.

Diálogos en Wall Street
Periodista: ¿No le quedó sabor a poco? Terminó el tironeo fiscal y se reabrió el Gobierno. ¿No faltó un remate con más emoción? Otras veces, a principios de año sin ir más lejos, se salvó el precipicio fiscal con una dosis de gran dramatismo.

Gordon Gekko:
Y hubo que usar tiempo de descuento.

P.: El desenlace fue demasiado rápido. Un día antes de lo previsto. Como si todo el mundo hubiera estado pendiente del reloj y deseoso de volver a la rutina...

G.G.: Eso fue lo que sucedió. En definitiva se trató de un trámite burocrático más. Estaba agendado realizarlo el 17, y se prefirió finiquitarlo un día antes. Tómelo como un signo de genuina preocupación. No fuera a ser que el diablo metiese la cola. Piense que hubiera bastado la negativa a tratar la propuesta de acuerdo por parte de un senador, uno solo, para abortar la maniobra de escape.

P.: Ted Cruz, el senador del Tea Party que habló 21 horas sin interrupción, bien que esta vez se mantuvo callado.

G.G.:
Ésa es la ciencia de la política.

P.: El Gobierno estuvo dos semanas cerrado, ¿para qué?

G.G.: Para medir fuerzas.

P.: ¿Valió la pena? ¿Se logró resolver algún problema fiscal?

G.G.: No que yo sepa.

P.: Y no es que no existan. El tema fiscal de fondo -cómo asegurarse de que la deuda pública converja a un sendero estable en el largo plazo- ni siquiera fue rozado.

G.G.: La agenda política es otra. El propósito de la confrontación para los republicanos era hundir la reforma de salud. No es una novedad.

Se podría decir que fue el intento 41.

P.: No pudieron. Obama les ganó la pulseada.

G.G.: Apenas les concedió un punto muy pequeño relativo a la verificación de ingresos de quienes reciban los subsidios. ¿Obama ganó? Resistió en su trinchera. No tuvo que entregar terreno como casi siempre. El techo de la deuda se corrió sin condiciones como quería. Pero ¿qué ganó más allá de autoestima? Tampoco avanzó en sus posiciones.

P.: Le fue mejor que con Siria o con la pelea por colocar a Larry Summers al frente de la Fed.

G.G.: Eso sí. Levantó la puntería.

P.: Y mejoró en términos relativos. El deterioro de la imagen de los republicanos no es desdeñable.

G.G.: No. Y lo reconocen hasta los propios republicanos. Se metieron solos en camisa de once varas...

P.: El arreglo alcanzado extiende el financiamiento del Tesoro hasta el 7 de febrero próximo. Contempla el inicio de un proceso de negociación presupuestaria que arranca con tiempo para no tener que repetir la colisión frontal a última hora, ¿le ve posibilidades de éxito?

G.G.:
No. El problema no es que haya faltado tiempo. Llevamos años en esta puja. Lo que no hay es voluntad de las partes para conciliar posiciones.

P.: ¿Repetiremos en enero o en febrero esta misma película de terror clase B a lo Roger Corman?

G.G.: Tampoco.

P.: ¿No ve una reedición de todas estas peripecias?

G.G.: No tan pronto. Y tal vez no por un muy largo tiempo.

P.: ¿Y entonces? ¿No habrá progresos en la negociación ordinaria, pero tampoco un nuevo cierre del Gobierno ni una zozobra por el techo de la deuda? ¿Cuál es el truco?

G.G.:
Esto es un desastre político para la oposición. No es un negocio que haya que apurarse por repetir. Y no se puede permitir catástrofes de semejante calibre tan seguidas.

P.: Lo tengo claro. Pero son ellos los que deberían darse cuenta.

G.G.:
La gente que ha sacado las castañas del fuego, empezando por Mitch McConnell, el jefe de la bancada minoritaria del Senado (quien cumplió el mismo rol cuando el abismo fiscal) lo tiene clarísimo. Los gobernadores republicanos lo saben muy bien. Y los mismos legisladores, en su mayoría, entienden que no hicieron un gran negocio. La discusión que sí creo va a avanzar es la de adentro del propio partido. Y ésa es la llave para no volver tan pronto a las andadas. Por eso pienso que Obama consiguió una tregua más extensa que la que sugieren las fechas impresas en el acuerdo.

P.: Los mercados, entonces, pueden respirar más aliviados...

G.G.:
No se los vio muy tensos tampoco. No se preocupe por ellos.

Dejá tu comentario