7 de marzo 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
Wall Street sube y sube. No importa cuál sea el peligro, a todo parece sacarle tajada. ¿Será otra burbuja en ciernes? Eso creen varios funcionarios de la Fed. Hablamos de esto con Gordon Gekko, nuestro experto en mercados internacionales.



Periodista: Comenzamos la semana con la preocupación por el sonido de los tambores de guerra en Ucrania. Duró poco...

Gordon Gekko:
Putin arrugó y Wall Street saltó como un resorte.

P.: Nos espera, para cerrarla, el siempre espinoso informe de empleo. El Libro Beige de la Fed citó 119 veces al mal tiempo a la hora de repasar la marcha reciente de la economía. Lejos de entrar agazapada a conocer las cifras de febrero, la Bolsa cabalga en récords. ¿No es exceso de confianza?

G.G.:
Lo es.

P.: ¿Cómo se explica?

G.G.: Las malas noticias son buenas noticias. Se tapan con la cortina del frío polar. Y las buenas noticias, como hoy (por ayer) fue la caída de pedidos de subsidios de desempleo a su mínimo de tres meses, son igualmente bien recibidas. La economía tiene que mantenerse lozana en su trasfondo para, semicongelada y todo, arrojar señales de vigor.

P.: El mal tiempo, las vicisitudes de los emergentes, la intervención hostil de Putin en Ucrania, los avatares de China (incluyendo problemas para alcanzar los objetivos de crecimiento, el primer default de un bono corporativo y la sorpresiva depreciación del yuan) no alcanzaron para detener la trepada de Wall Street.

G.G.:
Se olvidó de consignar que no hubo efecto enero este año, sino un inesperado traspié que arrastró a la Bolsa hasta un 5%.

P.: Tiene razón. ¿Qué hay detrás del empeño alcista?

G.G.:
Hubo muchos exámenes, todos se pudieron superar. Y lo que no mata fortalece. Nunca mejor aplicado el refrán que en el caso de Ucrania. Wall Street apenas si se mosqueó cuando Putin llevó la tensión a un extremo, y rebotó directo a los récords no bien pestañeó el líder ruso.

P.: Hay voces en la Fed que piensan que la política monetaria de estímulo extraordinario puede estar incubando un fervor en exceso.

G.G.:
Es un listado que se engrosó con la última aparición de Richard Fisher, titular de la Fed de Dallas.

P.: Fisher no anduvo con pelos en la lengua. Criticó la valuación actual del mercado de acciones -la relación precio a ganancias proyectadas y precio a ventas- y subrayó que orilla un umbral que no se veía desde la explosión de las compañías punto com a fines de 1990.

G.G.:
También puso el acento en la capitalización de la Bolsa relativa al PBI, que no es para nada tímida.

P.: Su recomendación es que el banco central monitoree los indicadores y se asegure de no estar alimentando una nueva burbuja.

G.G.:
No está solo en su inquietud. Los gobernadores Stein y Tarullo y los presidentes de distrito, Lacker y Plosser, cada uno a su manera, expresaron el mismo temor.

P.: Lo notable es que la Bolsa no recoja el guante.

G.G.:
Hay que darle gracias a Janet Yellen, quien conduce el timón de las políticas y no ha dicho esta boca es mía.

P.: En su momento, Yellen compartió estas inquietudes.

G.G.:
Un mes antes de que Bernanke, en mayo último, pusiera el "tapering" sobre la mesa de discusión, por ejemplo. Pero la misma Yellen, a fin del año pasado, cuando asistió a la audiencia previa a su confirmación en el Senado, les bajó los decibeles a los riesgos de inestabilidad. Y se ha mantenido públicamente, al menos, en esa postura.

P.: Esta semana pudo haberse hecho eco, el día que habló Fisher, y prefirió enfatizar las limitaciones de crecimiento que exhibe la economía de Estados Unidos y la necesidad de la Fed de hacer lo posible por subsanarlas.

G.G.:
¿Me pregunta cómo Wall Street saca fuerzas de flaquezas? Ahí tiene una buena explicación práctica.

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