- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street

G.G.: El rebote, donde los precios se habían deprimido más, es muy fuerte. Biotecnología salta el 3,6%. Y, desde que giró en redondo una semana atrás, subió más del 13%.
P.: ¿Aquí no pasó nada?
G.G.: El sector específico se hundió en un mercado "bear" (bajista)...
P.: Y sigue allí pese al repunte.
G.G.: Todavía está más del 15% debajo de los máximos de fines de febrero. Conviene no olvidar la perspectiva.
P.: Wall Street, en general, no perdió nunca la vertical. Se trató apenas de un tropezón, más allá de las caídas profundas en uno que otro sector.
G.G.: El mercado "bull" está intacto. Ello no entró nunca en discusión.
P.: La amenaza era la sospecha de una corrección...
G.G.: Sospecha que sigue vigente.
P.: No parece.
G.G.: Parecía el fin del mundo diez días atrás. Ni lo uno ni lo otro. El terreno es muy resbaladizo.
P.: Convengamos que lo que no mata, fortalece. Mire Netflix, hasta hace poco presa de una caída libre, hoy volando más del 6%.
G.G.: No tengo dudas, pero aceptemos también que aportó un buen balance. Fue la estocada perfecta en el momento justo.
P.: Entramos en pleno apogeo de la temporada de balances. Un tercio de las compañías del S&P 500 informarán sus números esta semana. ¿Pueden ser el detonante de una suba más pronunciada?
G.G.: El destino no está escrito en piedra. La temporada comenzó con el pie izquierdo cuando el JP Morgan falló miserablemente en alcanzar las estimaciones del grueso de los analistas...
P.: Pero se recompuso.
G.G.: Así es. Y sigue contando con dos ventajas a la hora de promover sorpresas favorables: el gran pesimismo que todavía prevalece, y el hecho de que cuatro de cada cinco firmas que anticiparon sus números abrieron el paraguas de antemano y rebajaron las expectativas. Si los balances cumplen, y sobrepasan una vara de referencia que no es muy demandante, hay margen para la suba.
P.: ¿Cuánto más se podrá escalar? Cuando terminen de desfilar los balances estaremos metidos ya en el fatídico mes de mayo, y usted sabe, bajo el sino de la maldición del sell in May...
G.G.: Quizá no mucho. Estamos confinados en un mercado lateral. Es el rasgo distintivo de Wall Street en 2014. Aunque el S&P 500 marcó 8 nuevos récords este año...
P.: Y podría clavar el noveno aprovechando el actual envión...
G.G.: Seguro. Le bastaría con avanzar el 0,7% para igualar su mejor cierre histórico. Se podría decir que desde enero no le ha sido muy difícil escalar nuevos picos pero, en perspectiva, la suba se amesetó.
P.: Perdió el gradiente que traía de arrastre de 2012 y 2013.
G.G.: Y lo perdió en los meses de estacionalidad más propicia.
P.: Si es que la existencia de esa estacionalidad puede afirmarse.
G.G.: Tal cual. Se le hará más cuesta arriba recuperarla más adelante en los meses venideros cuando los inversores suelen ser más cautelosos con la toma de riesgos.
P.: No obstante, el rebote actual, salido de ninguna parte y muy vigoroso, es un buen contraejemplo.
G.G.: Por eso le decía que el destino no está escrito. En general, cuanto más escepticismo, más fácil operarlo a manera de resorte. Pero rebotar es una cosa y retomar una senda firme en alza es otra muy distinta. La sensibilidad por la valuación es la mochila que arrastramos. El efecto Dudley -los comentarios ácidos- nos pusieron al borde de la corrección. Que la Fed y sus funcionarios guarden ya varias semanas de silencio sobre el particular es muy importante para no precipitarnos. Pero subir en forma sostenida exige otro combustible, más sólido, y hoy por hoy no luce disponible.


Dejá tu comentario