2 de mayo 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
¿Se frenó la economía y por eso suben los bonos y duda la Bolsa? El temor no es el frío, sino un posible recalentamiento, dice Gordon Gekko.

Periodista: Pasó la reunión de la Fed y no asustó a nadie. Pasó una nueva tanda de indicadores económicos y hubo una que otra sorpresa. Un aumento en los pedidos de subsidios de desempleo, una lectura de estancamiento del PBI en el primer trimestre...

Gordon Gekko:
La Fed de Yellen es muy amistosa. Está enfocada en el tapering. Lo administra paso a paso, todo el mundo está avisado, nadie sufre con ello.

P.: Los emergentes fueron los últimos en sustraerse del temor al tapering. Y hoy por hoy tampoco los afecta.

G.G.:
Por el lado de los bancos centrales no hay agresiones. La sorpresa que podrían gatillar tiene a priori sesgo muy favorable.

P.: ¿Cuál?

G.G.:
Que el BCE se atreva a dejar de hablar, y pase a la acción. Después de todo, Mario Draghi se cansó de repetir que la institución está lista para embarcarse en nuevas medidas de estímulo si fueran necesarias.

P.: Necesarias son, y hace tiempo, pero aun así no se lanzan al ruedo.

G.G.:
Digamos que la pelota vuelve a estar del lado del BCE y demanda una devolución. Me refiero a la renovada presión alcista sobre el euro. Los mercados apuran a Draghi, quien fue muy explícito en ese punto sobre la necesidad de intervenir.

P.: Y además Francia está que se sale de la vaina.

G.G.:
Así es. El jueves próximo veremos qué inventa Draghi. En condiciones normales, una crisis geopolítica en las puertas de la Unión Europea -como es la que sacude a Ucrania- le hubiera dado una mano valiosísima debilitando al euro en los momentos críticos. No esta vez...

P.: Digamos entonces que los bancos centrales nos cuidan las espaldas. Usted señalaba que la economía era otro respaldo confiable. ¿Cómo convencerse con un PBI que apenas avanzó el 0,1% el último trimestre?

G.G.:
Nos cansamos de hablar del frío polar y de la gran acumulación de inventarios que dejó 2013. Los rastros de ambos están presentes en esa cifra. Le diría más: después de ver los números pobres de la construcción, no se extrañe si la economía se contrajo en el primer trimestre. Pero los dos factores ya son historia, la recuperación es un hecho y es bastante vigorosa. Marzo, por ejemplo, cerró con un aumento brioso del consumo privado: un 0,7% real. El segundo trimestre arranca pisando fuerte.

P.: ¿La debilidad reciente de los pedidos de subsidios de desempleo no es un contraejemplo?

G.G.:
Lo sería en otro contexto, no en el entorno de Semana Santa.

P.: La Bolsa no luce demasiado convencida de su afirmación.

G.G.:
¿Cómo lo sabe?

P.: Tiene todos los ingredientes disponibles y sin embargo es reticente a la hora de ganar terreno.

G.G.:
Eso es verdad, pero no veo la relación de causa a efecto. El problema no es la Fed, no es una economía frágil, no es la geopolítica (no por el momento). Es la valuación de los papeles.

P.: Déjeme retrucarle, ¿cómo lo sabe?

G.G.:
Mire la tasa larga y su reacción en la antesala del informe de empleo que se difundirá mañana (por hoy).

P.: Es una agachada notable. Llegó a ubicarse fugazmente por debajo del 2,60%. Algo le preocupa. No sé bien qué.

G.G.:
En concreto, el riesgo es que el informe de empleo arroje un resultado picante, y cuestione el pacifismo de la Fed. No se teme que la economía desfallezca, porque se sabe que no sucede; lo que se teme es que se recaliente en su repunte y la Fed revea su posición. Y así será imposible sostener los precios de la Bolsa. Por descarte, los bonos se beneficiarían.

P.: Hay quienes dicen que la baja inflación tocó piso ya. Y señalan el aumento que se registra en los salarios por hora como un augurio de presiones crecientes. Es la parte del informe que se va a analizar con más atención. Más que el titular de la creación de empleos.

G.G.:
Tal cual. Aunque no es la visión de Yellen. Y ya conocemos el índice del costo de empleo, que provee una mejor medición. El aumento del 0,3% en el trimestre (0,2% de los salarios privados) puso paños fríos. No obstante, un mal número meterá ruido y golpearía a la Bolsa. Los bonos se están posicionando para esa eventualidad.

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