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Diálogos en Wall Street
Rebote de gato muerto? ¿Resurrección perdurable? Para Gordon Gekko la respuesta sobre la suerte de la Bolsa deberán darla los balances que las empresas se aprestan a difundir en las semanas próximas.
Gordon Gekko: Que respondan los estados contables. Es la hora de revisar los números de las compañías. Los balances llegan justo a tiempo.
P.: De momento es apenas un rebote...
G.G.: Hay mucho de cobertura. Pero no va a durar mucho más. También habrá quien quiera hacer click caja y embolsar estas rápidas ganancias.
P.: No es sólo la Bolsa la que reacciona. También aflojó el dólar, resucitó el petróleo y revivieron las materias primas en general.
G.G.: Se dio vuelta la canoa. De buenas a primeras. De ahí, la sorpresa y la pujanza iniciales de la suba. Pero hay que acompañar el movimiento con información dura que justifique que la reversión de precios se sostenga. En el caso del petróleo, que la producción de EE.UU. acuse una merma es un dato valioso.
P.: Quizás el pico de oferta haya sido en junio.
G.G.: Así parece. Y es bueno que se advierta -a la par- que la demanda de crudo también está respondiendo a la baja de precios. Sobre todo cuando tanto se teme un enfriamiento de la economía global.
P.: ¿Alcanza con que el precio del petróleo se afirme para que la Bolsa salga de la zona de peligro en la que se debatió los últimos meses?
G.G.: El sector energía tiene un peso muy importante dentro del S&P 500. Una recuperación allí va a tener visibilidad. Pienso que puede proveer un buen soporte. Es paradójico, la merma del precio del petróleo es muy negativa para este sector y debiera ser promisoria para casi todos los demás. Y, sin embargo, lo que más pesa hasta el momento en la Bolsa es el perjuicio concentrado en los productores (y su impacto en el total de las ganancias). Los beneficios de una energía más barata no han servido de contrapeso; es como si se los hubieran llevado todos los consumidores finales. Pero sabemos que no es verdad. Deberían comenzar a derramar, aunque sea parcialmente, en los balances corporativos. En las compañías de transporte, como caso obvio.
P.: Siendo así, si el barril se mantiene en torno a los 50 dólares, esta conjunción favorable podría oficiar como una referencia de estabilidad.
G.G.: Seguro. Y no es la única señal. El VIX -paso a paso- se volvió a hundir por debajo de 20.
P.: ¿Un augurio de que el veranito puede durar?
G.G.: Nada muy fogoso necesariamente. Es, más bien, un vaticinio de tregua.
P.: Los "bears" se lamen las heridas. La volatilidad desensilla. La reunión de la Fed -27/28 de octubre- salió del radar, ¿o no?
G.G.: El informe de empleo de septiembre cantó el "no va más". Si la Fed quiere mantener la presión sin dejar de ser creíble, la próxima cita que puede traer novedades es recién la última del año, la de diciembre.
P.: En ese marco, lo que hoy es sólo un rebote puede transformarse en una recuperación más sostenida.
G.G.: ¿Por qué no? La sensación de espanto, de estar al borde del abismo, salió de escena. Una revelación puntual peor que el informe laboral de septiembre será difícil de fabricar, y esa sorpresa negativa no hizo mella.
P.: Por eso digo...
G.G.: Hay más predisposición a tomar riesgos. Pero habrá que poner algo de carne en la parrilla. La desconfianza extrema reculó. En su lugar quedó un espacio vacío, el mercado como si fuera un GPS está recalculando. Escucha propuestas, ofrece una oportunidad. Como despunta la temporada de balances, lo razonable es que sean las empresas -con sus números y sus proyecciones- las que marquen el rumbo.
P.: Hasta ahora lo que las empresas han contado no han sido grandes proezas. Lo más llamativo, a decir verdad, han sido mensajes de restructuración y anuncios de despidos.
G.G.: Antes de los balances lo que se estila es abrir el paraguas, dar las malas noticias y procurar bajar las expectativas. Es la temporada de "warnings", de alertas. No hay nada nuevo bajo el sol. Pero de aquí en adelante habrá que levantar la puntería. Sí o sí. No habrá misericordia para quien no esté a la altura. Todavía nos movemos en zona crítica, un mal paso o dos, y podemos volver a testear los pisos. La valuación corrigió, pero poco. Y es muy temprano para pretender zafar basándose meramente en la magia de los rallies estacionales de fin de año.


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