27 de enero 2016 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Calma en los mercados y reunión oportunísima de la Fed. ¿Qué esperar, Gordon Gekko? ¿Otro empujón favorable al estilo Draghi?

Periodista: La reunión de la Fed no podía tocar en mejor momento. Vivimos una tregua que puede ser traicionera. ¿Qué nos reserva el destino? ¿Ya vimos pasar lo peor? ¿O volveremos a las andadas?

Gordon Gekko:
No creo que la Fed nos dé una respuesta. No es su turf. Lo usual, y lógico es que no opine. Tampoco tendrá interés en agitar las aguas.

P.: Es tentador esperar una pista, una referencia aunque sea diagonal que se pueda tomar como cable a tierra.

G.G.:
El comunicado podrá mencionar la volatilidad en alza de los mercados financieros, o repetir la preocupación por el crecimiento más allá de las fronteras de los EE.UU.

P.: También podría modificar el "balance de riesgos" y darle mayor peso a las señales de debilidad.

G.G.:
¿Como apuntó Mario Draghi tras el cónclave del BCE? Eso lo veo mucho más difícil.

P.: Pero no sería imposible.

G.G.:
No. Equivaldría a declarar que la tarea prevista de suba de tasas de interés se suspende y vuelve al congelador.

P.: ¿Y no es así?

G.G.:
No. No que se sepa. Y no veo intención de abortar la operación.

P.: ¿Cree que la Fed seguirá adelante con su plan?

G.G.:
No pienso que lo abandone. Ni que lo haya decidido ya.

P.: Será trabajoso llevarlo adelante en las condiciones actuales de suma fragilidad.

G.G.:
Correcto. Se dilatará su ejecución. La Fed lo ha repetido hasta el cansancio. El plan es condicional, no está dictado por el calendario o el mero paso del tiempo.

P.: Si las condiciones no están dadas, no habrá segunda suba de tasas.

G.G.:
Tal cual. No hay urgencias. Lo expresó muy bien James Bullard (Fed de Saint Louis). La inflación no es un problema, pero una merma de las expectativas inflacionarias sería preocupante. Y en ese caso el remedio, por supuesto, no sería elevar las tasas de interés.

P.: Con un barril de petróleo que a duras penas consigue afianzarse en el umbral de los 30 dólares, ¿qué expectativas de inflación puede haber? George Soros, el famoso especulador, está convencido de que las tribulaciones actuales de los mercados -que pudieran llegar a replicar un 2008- tienen todo que ver con la deflación.

G.G.:
Soros no es miembro del comité de mercado abierto. Pero en 2008 la Fed lanzó toda la artillería para prevenir la deflación. No la hubo entonces y no la hay ahora. Pienso que la Fed está hoy tranquila en ese frente. Si no lo estuviese, no habría despachado la primera suba de tasas en diciembre (tras un larguísimo proceso de comunicación y planeamiento que llevó más de un año).

P.: Exagera Soros...

G.G.:
Si usted mira la inflación minorista de los servicios en EE.UU. verá un comportamiento muy estable a una tasa que oscila dentro del rango entre el 2% y el 3%. No hay tendencia allí. Es verdad que hay "deflación" en los precios de los bienes desde octubre de 2014, y que es persistente. Leve rezago mediante, eso coincide con la apreciación del dólar en el mundo. Y con la caída del precio del petróleo (que, como es obvio, no es un proceso independiente).

P.: Y eso no es deflación.

G.G.:
No, no lo es. Lo interesante que dijo Bullard es que si ello arrastra las expectativas de inflación, entonces la política monetaria debería tomar nota. Entiendo que entonces sí debería modificar su curso.

P.: Si la prédica de Soros convence a la población en general, la Fed tendría que prestarle atención.

G.G.:
Es un dilema circular. ¿Qué es lo que hace trepar al dólar en el mundo si no es la Fed apuntando a la suba de tasas (y el resto de los bancos centrales del G-7 bajándolas, o expandiendo)?

P.: Después de escuchar el sermón alentador de Draghi, ¿no ve a la Fed interesada en aportar otro empujoncito?

G.G.:
Uno diría que Bullard fue el primero. Sin embargo, creo que la Fed conservará una posición neutra para no fabricar fantasmas. Si necesita entusiasmo puede dejar a los oradores individuales la tarea más mundana de batir el parche.

Dejá tu comentario