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Diálogos en Wall Street
La resurrección de las materias primas y los mercados emergentes ocupan el centro de la entrevista a Gordon Gekko. ¿Durará este repentino veranito?
Periodista: ¿Se nubló de nuevo? Los malos números de China nos taparon el sol. Las exportaciones de febrero se hundieron el 25%. Y no se le puede achacar toda la responsabilidad al calendario de feriados.
Gordon Gekko: Si toma enero-febrero, la merma interanual es del 13%. El comercio total chino decayó el 9,8% en enero y el 15% en febrero.
P.: ¿Cómo justificar la euforia? La suba del 20% del precio del mineral de hierro (el lunes) parece una exageración.
G.G.: No son los chinos los que están comprando materias primas, son los vendidos en descubierto.
P.: Siendo así, es natural que Goldman Sachs afirme que el rally de los commodities no tiene mucho hilo más en el ovillo.
G.G.: El punto es más amplio. Lo que dice es que hay mucha oferta adicional en las gateras. A cotizaciones más altas no tardará en fluir.
P.: Esto es válido para el petróleo, ¿o no?
G.G.: Más aún. La oferta de petróleo es muy inelástica; de hecho, la extracción de crudo no se redujo. Goldman Sachs ve un rango de precio para el barril entre los 20 y 40 dólares. Ya estamos arañando el "techo" que prevé. Será difícil ir más allá -y sostenerse- cuando hay tamaño exceso de inventarios físicos. Si la demanda es de cobertura de posiciones financieras -un estrangulamiento de cortos- el precio puede dispararse como un resorte, ¿pero cómo mantenerlo allí cuando se satisface esa necesidad puntual?
P.: Si China carretea con dificultades, y no termina de despegar, será difícil fogonear el rally de commodities. ¿Qué pensar del súbito boom de las acciones y bonos de los mercados emergentes? ¿Puede sobrevivir, o está destinado a una nueva recaída?
G.G.: Si Wall Street tropieza feo, y aviva la aversión al riesgo, será com-
plicado mantener la vertical. Si no lo hace, y nadie
se espanta, emergentes podrán estacionarse en un escalón más alto. Las valuaciones son interesantes. Y le recuerdo que lo que
más daño causó fue la
huida de capitales. Con
precios estables de las materias primas, aunque sean bajos y más todavía, si se hace carne la noción de
que ya hemos visto lo peor, hay mucho potencial de suba en acciones y bonos emergentes.
P.: ¿Un escenario a la Goldman Sachs para los commodities no se da
de bruces con una mejoría de los mercados emer-gentes?
G.G.: La cuenta de capitales tranquilamente puede cambiar de signo. Las salidas transformarse en flujos de entrada, y propulsar una recuperación. Los portafolios liquidaron la exposición a emergentes a mansalva. En un horizonte de modesta estabilidad, lo racional sería retomarla.
P.: ¿No hay que esperar primero a que se consoliden las materias primas?
G.G.: No. Desde ya que si eso ocurre, mejor. Pero
no es condición necesa-
ria. En un mundo de tasas cero -en buena parte, de tasas subcero- los activos emergentes pueden ofrecer una expectativa bien fundada de rendimientos positivos.
P.: ¿A pesar del notorio traspié de las economías emergentes? La promesa de convertirse en la locomotora del mundo deja mucho que desear.
G.G.: Aún así, las economías desarrolladas crecen al 2% y las emergentes, al doble. Si el shock adverso en la cuenta de capitales se mitiga, las penurias actuales también van a moderarse.
P.: La clave está en Wall Street. Si el rally se detiene; por lo menos, que no regrese la zozobra.
G.G.: Haya paz. Con eso alcanza. Un dólar calmo, tranquilidad en los mercados financieros, materias primas estables. Esa es la receta básica para consolidar una recuperación.
P.: Habría que agregar tasas de interés estables, ¿no?
G.G.: Si es cuestión de pedir.
P.: Lástima que la Fed tenga en mente otros planes.
G.G.: El problema para los emergentes no es una variación de fed funds de un cuarto de punto. Ellos orbitan en otra galaxia. Lo importante es que no haya trauma, que no se disparen las primas de riesgo. Y tampoco es negocio la agonía de una larga espera.


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