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Diálogos de Wall Street
Debut de Powell en el Congreso. Sin pelos en la lengua. La Fed seguirá subiendo las tasas y no tiene planes de retirarse a cuarteles de invierno. Lo analizamos con Gordon Gekko.

P.: La Fed no va a dejar de subir las tasas aunque la curva se aplane...
G.G.: Es el mensaje. Nítido.
P.: ¿No ve en ese comportamiento una señal de alarma?
G.G.: "Esta vez es diferente".
P.: Palabras que se sabe que han sido terribles. Y han resultado carísimas en el pasado.
G.G.: La Fed va a seguir con su plan. Y la próxima vez que gatille, muy probablemente empuje la curva a una inversión de su pendiente.
P.: Esto es, tasas a dos años más altas que las de diez.
G.G.: Tal cual. La Fed no se va a frenar por ello, cree que no pasará nada.
P.: Es verdad que la inversión de la curva de rendimientos no provoca per se una recesión, pero su lectura es el mejor predictor de los cambios de fase del ciclo económico (con una anticipación de cuatro trimestres). ¿No podría la Fed tomarse un descanso y recopilar más información antes que seguir prodigando aumentos de tasa?
G.G.: Powell está más cómodo con la receta de persistir con la suba.
P.: Sabemos que no hay un consenso unánime detrás de esa postura.
G.G.: Ayer mismo, Neel Kashkari, presidente de la Fed de Minneapolis, lo criticó sin tapujos, pero donde manda capitán no manda marinero.
P.: A la Fed no la intimida la debilidad de la tasa larga ni la curva aplanada ni tampoco las amenazas de una guerra comercial.
G.G.: No es que se ignore la situación ni el daño que podría ocasionar pero, a esta altura, tampoco la puja comercial tiene envergadura como para disuadir al banco central de seguir con su empeño.
P.: Daría la impresión de que la Fed ya sabe lo que tiene que hacer aunque llueva y truene. Subirá la tasa sí o sí.
G.G.: De manera gradual, sin sorpresas. Sube las tasas para alargar el ciclo económico, suavizarlo y evitar que termine en un final abrupto.
P.: También es verdad que la Fed puede chocar contra la pared. El conflicto con China puede escalar de golpe, salir fuera de control, y la Fed se lo llevará puesto. Y conste que se lo ve venir.
G.G.: Como lo ven todos, como lo ve Wall Street. El S&P500 está de nuevo en los máximos de seis meses. Y el Nasdaq en el récord absoluto. La Bolsa tampoco se frena porque se aplane la curva de los bonos.
P.: El problema es que la medicina de la Fed, las subas de tasas, tiene efectos con retardo. Si la economía se enfría de golpe, si el comercio se hunde en una refriega, bien puede suceder que nos hayamos pasado de la cuenta y que su efecto sedante pleno se produzca cuando se necesite lo contrario.
G.G.: Tiene razón. La Fed ya eligió. Irá por el camino de apretar el cinto más y más, y cruzará los dedos para que no ocurra lo que usted señala. Y si sucede, para tener tiempo para revertir curso ¿Si Powell se equivoca, con qué error se encontrará más a gusto? ¿Cuál podrá pilotear mejor? Queda claro que lo que no se perdonaría es dormirse al timón y encontrarse de súbito con una economía recalentada en exceso y a la que haya que enfriar de urgencia.


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