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Dicen en el campo
Norberto Yauhar
que, a pesar de la hiperactividad, el tema del déficit de humedad en varias regiones, el granizo y tornados en otras, y el continuo debilitamiento de los precios internacionales de los granos, agregaron una cuota extra de inquietud y malestar en el sector que, si bien no esperaba grandes cambios «favorables» en las políticas oficiales, tampoco preveía el empeoramiento de la situación. Por caso, una «escondida» estimación oficial señala que con una soja internacional de u$s 400 la tonelada, la producción argentina tiene quebrantos por u$s 2.600 millones, especialmente entre los que arriendan. Y si a eso se agrega un eventual menor volumen de producción por sequía, el recorte de ingresos para el sector y para el Gobierno va a ser grave. En ese contexto, la sobrevaloración del controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, así como la continuidad de Ricardo Echegaray en la AFIP, no fueron tomadas como señales demasiado favorables en un contexto que, incluso internacionalmente, no se prevé positivo como el de los años anteriores. Tampoco aportaron optimismo otros datos como el nombramiento como embajador del cuestionado extitular del INTA y exsecretario de Agricultura, Carlos Alberto Cheppi (de reciente rotundo fracaso en su intento por alcanzar la intendencia de Mar del Plata), para la plaza de Venezuela donde, en su momento, se vio involucrado con los temas de operaciones con maquinaria agrícola. Entre la multitudinaria concurrencia al festejo del INTA, también generó algún cruce de miradas suspicaces la medalla «a los 40 años» de trayectoria en el organismo de Jorge Amaya, desde 2003 (y hasta la semana pasada) a cargo del Senasa. Allí se supo que el funcionario sigue estando en la categoría de director nacional del INTA.
que, mientras el pleno de Agricultura (el académico Lorenzo Basso, Carla Campos, Alejandro Lotti, Oscar Solís, etc., acompañados por el exsubsecretario Javier De Urquiza, y por el ahora diputado y presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara baja, Luis Basterra) esperaban a Yauhar en un atiborrado Palacio San Miguel donde festejaba el INTA (el funcionario llegó recién casi a las 2 de la tarde), y sorprendía la ausencia de expresidentes del organismo y de la casi totalidad del Consejo Asesor, en el Claridge una vapuleada Mesa de Enlace intentaba despertar algún interés con el trabajo de inversiones en cultivos plurianuales de AACREA (se invierten unos $ 17.000 millones en 32 producciones -nogal, azúcar, vid, olivo, etc.- en 22 provincias) mientras, en realidad, los periodistas que respondieron a esa convocatoria (y los dirigentes de segundo nivel que también participaron) estaban mucho más interesados en saber cuál será la postura política de la Mesa de Enlace de aquí en más (se prevé que, forzada por el propio Gobierno, volverá a consolidarse), y cuál será el futuro del titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, muy cuestionado en el seno de su propia entidad, y sustituido últimamente en todas las reuniones, por Julio Currás. Mientras, algunos comentarios alarmaban sobre más intervenciones en los mercados con la creación de una «Junta Compradora Nacional», y otros señalaban que en Buenos Aires, además de la suba del Inmobiliario Rural se planea una regionalización que va a implicar más burocracia y costos a cargo de los productores, otros intentaban saber en qué quedará la Ley de Tierras. Es que la mayoría coincide en que cuando más se necesita del ingreso de capitales, esta propuesta justamente los «corre». «Ya se modificó la propuesta con más participación de las provincias, pero los extranjeros no van a poder comprar. Tendrán que asociarse con un propietario e invertir en la producción», señaló un funcionario oficialista a su par provincial, más que alarmado por el futuro de las inversiones para biocombustibles que preveían en su distrito y que ahora, probablemente, se posterguen (por esta causa y por la caída de los precios de los commodities incluyendo el petróleo).


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