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Dicen en el campo...
... que, a falta de ayuda, tendrá que ser el propio ministro Yauhar el que ponga un poco de «creatividad» en el asunto, aunque sea para evitar daños mayores que pueden llegar a afectar hasta la próxima campaña si no aparecen pronto créditos no retornables y otras líneas con tasa subsidiada, como para dar alguna liquidez al sector en forma inmediata, sobre todo considerando que los daños esta vez afectaron tanto a los productores chicos como a los pools de siembra muy dañados porque, a pesar de su diversificación, el epicentro de la seca está en la Pampa Húmeda, donde se concentra este tipo de esquemas productivos. Tanto es así que, además de intentar (se supone que con éxito variable) una renegociación de los contratos de arrendamiento que se hicieron a principios del año pasado a valores exorbitantes para la realidad de hoy, ya hay algunos grupos especialmente complicados, con deudas atrasadas que superan los u$s 6 millones. Otro tema que ameritaría algún marco de referencia es el de los precios del «pasto», que ya está volando disparado por la demanda de ganaderos. Los pocos rollos, fardos y megafardos que aparecen en el mercado cotizan hoy a valor oro y prometen seguir con su tendencia alcista ante el continuo deterioro de los campos ganaderos (tanto naturales como pasturas), que fue lo que forzó, además, una oferta adicional adelantada en Liniers y que mantuvo las cotizaciones de la hacienda relativamente bajas.
... que, mientras la mayoría «timbra» datos sobre la producción agrícola final, y los dirigentes intentan una eliminación y/o rebaja en las alícuotas de las retenciones ante las pérdidas de esta campaña, surgen algunas «perlitas», como que dos distritos sin cultivos anuales, como son Santa Cruz y la Ciudad de Buenos Aires, igual reciben el 30% de las retenciones que hace un par de años dispuso el FFS (Fondo Federal Solidario). Como la distribución se hace sobre la base de la coparticipación, no importa que no tengan ni una maceta en todo el territorio. Sobre esto mismo, otra rareza fue que en aquel momento, uno de los primeros grupos de legisladores en aprobar la propuesta del Ejecutivo fue el de Santa Fe, a pesar de ser una de las provincias más perjudicadas por el sistema de impuestos a la exportación. Que los que tampoco están muy bien son los molineros, pues la producción fue menor que la esperada (dicen que entre 11 y 12 millones de toneladas «reales»), la calidad de una parte del trigo (especialmente en el sur) no es buena y, para colmo, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les suspendió los subsidios que recibían (y que pocos creían que se iban a eliminar), justo cuando muchos habían encarado ampliaciones de sus plantas, no demasiado acordes con las proyecciones productivas del trigo en el país. El resultado es que se prevén, igual que en la industria frigorífica (donde también hay una interna feroz que se identifica con los exportadores vs. los «consumeros», aunque se trata de diferencias más personales que industriales), cierres de plantas y varios ya comenzaron con la suspensión de horas extras y vacaciones adelantadas. Con ese contexto, la entidad que los agrupa (la Federación Molinera) estaría por nombrar a su nuevo presidente, ya que el anterior, España, ahora es diputado por el FpV. En su lugar dicen que va a ir Calvo, de Cargill, aunque varios creen que España intentaría retener el manejo desde «afuera».


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