18 de julio 2014 - 00:00

Dicen en el campo

... que con las iniciación de la edición 128 de la Exposición ganadera anual de la Rural, en el tradicional predio de Palermo, obviamente todas las miradas y programas se trasladan hacia la mítica Plaza Italia por varias razones, casi todas políticas, si bien atañen tanto al sector público como a las propias entidades, por caso la "explosión" de conflictos gremiales en los puertos, que amenaza con paralizar el ingreso de divisas, y que ya desvela a varios funcionarios. El tema, si bien hizo pasar casi desapercibido el sexto aniversario del "No positivo" del entonces vicepresidente Julio Cleto Cobos, que finalmente dejó sin efecto la pretensión del Gobierno de imponer la Resolución 125, sin embargo, no alcanzó para neutralizar las inquietudes que sigue generando el clima (volvió a llover y también granizó) que sigue impidiendo completar la cosecha y continuar la alicaída siembra de trigo. Tampoco llegó a compensar la turbación que genera la caída en los precios internacionales de los granos y, mucho menos, el malhumor de los productores ante la falta de respuestas concretas a los problemas (lecheros, trigueros, etc.), mientras por otro lado, los funcionarios en forma casi autista siguen imponiendo controvertidos cambios en los mercados, tal el caso del viejísimo proyecto de los chips para el ganado vacuno, o las pretensiones de la Comisión Nacional de Valores (CNV), con la anuencia de Agricultura, de irrumpir en los ya jaqueados mercados de granos, aunque aquí los corredores se "atribuyen" haber incentivado semejante medida que, de todos modos, ya habría quedado sensiblemente desvirtuada respecto de la original.



... ue mientras los que no pudieron sembrar el trigo a causa del clima ahora "festejan", ya que con los bajos precios internacionales a cosecha, al menos, se van a ahorrar los insumos, los tamberos están como "leche hervida". Y no es para menos. Es que después de 9 años de reclamos (desde 2005), la única respuesta creativa que se les ocurrió a las autoridades, fue la de la "creación de una comisión" para que estudie la situación. "Si después de todo este tiempo ni siquiera saben lo que pasa, entonces realmente estamos en el horno", sintetizó, gráficamente un tambero de la Cuenca de Abasto. Cómo sería el enojo, que hasta los dirigentes lecheros más cercanos al Gobierno, que fueron mayoritariamente los que participaron de la que sería la más estratégica reunión del sector, ya que allí estaban el Ministro Axell Kicillof; el de Agricutlura, Carlos Casamiquela y el sucesor de Moreno en la Secretaría de Comercio, Augusto Costa, salieron defraudados. Mientras, la producción sigue estancada en niveles similares a la de los '90, y continúa la liquidación de tambos. Pero si malhumor tambero es mayúsculo, ni hablar del proyecto de reflotar el viejo esquema de chips para el ganado vacuno que, casualmente, también es de los '90. La diferencia, sin embargo, es que entonces el esquema estaba montado sobre el Senasa, el organismo sanitario que debía armar la "trazabilidad" que por entonces comenzaban a exigir algunos mercados, como el europeo. También, en aquel momento, se planteaba la competencia entre, al menos, 3 sistemas y el propio sector oficial contribuía a la implementación, ya que se suponía que a partir de allí, mejoraban las condiciones de colocación de las carnes argentinas en el exterior. Ahora, la propuesta es netamente fiscalista, y estaría a cargo directamente de la AFIP de Ricardo Echegaray (que, para variar, parece que le "ganó de mano" a Carlos Casamiquela de Agricultura, distraído en otros menesteres) que difícilmente sepa algo de trazabilidad, mientras el costo, que sería a cargo de los productores, supera los U$S 500 millones. La otra diferencia es que en los '90 se rondaron exportaciones de carne por casi U$S 800 millones, mientras que ahora no se llega ni a los U$S 200 millones, entre otras causas, porque oficialmente se restringieron las ventas al exterior, supuestamente para cuidar "la mesa de los argentinos".



...que, por eso también sorprendió la virulenta reacción del Canciller Héctor Timermann contra los holdsouts, a quienes acusó de intentar frenar el ingreso de carne argentina a Estados Unidos, cuando es bien sabido que una de las rezones por las cuales no se retomó el cumplimiento de la Cuota Americana de 26.000 toneladas (que se había iniciado en 1996), fue que Argentina demoró inexplicablemente los trámites sanitarios tras el brote de aftosa de 2001, y que deberían haber estado regularizados como máximo en 2004/5. Veremos cual es la reacción ahora, con la visita del presidente chino Xi Jinping, cuando se espera que finalmente se destrabe el acuerdo para poder exportar carne (y con hueso) al gigante asiático. La cosa vendría tan bien encaminada (para los chinos) que tendrían previsto revisar, en este mismo viaje, una media docena de plantas frigoríficas, como muestreo del resto, para ser habilitadas para exportar en forma inmediata. Por supuesto, que este acuerdo también sufrió inexplicables demoras y el mismo desinterés que se nota en otros frentes, como la poca atención que se le prestó a Damber, el máximo jefe sanitario ruso (que acompañó días atrás, al presidente Vladimir Putín en su visita a Argentina) y que tiene en sus manos nada menos, que la codiciada Cuota Premium de carne a ese país, aunque por acá pasó casi sin pena ni gloria...

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