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Dicen en el campo...
... que comprensiblemente mucho más ágiles, los productores siguen sacando hacienda de las islas y zonas más bajas aguas arriba (como está sucediendo desde hace, al menos, 6 semanas), mientras que los del sur aceleran todo lo que pueden las acciones. Igual, las mermas ya son importantes. Por un lado, por las pérdidas -otra vez- de terneros de muy corta edad en zonas anegadas, y vacas malparidas por los traslados; pero también en materia agrícola donde se siguen postergando las labores por falta de piso (que también impide, en varias regiones, completar las siembras que se esperaban de maíz y, en menor medida, de soja). Por otro lado, las abruptas oscilaciones de temperaturas que, además de provocar fuertes tormentas de viento y granizo, "sancochan" los cultivos nuevos con alrededor de 50ºC a nivel del piso. O, en algodón, donde los pronósticos de nuevas tormentas antes de Reyes hacen prever pérdidas que podrían igualar a las extraordinarias del 98. Según los pronósticos, las perspectivas tras cierta tranquilidad a partir del 10 de enero, volvería a recrudecer el Niño en febrero-marzo (incluso algunos hablan hasta abril-mayo), lo que complicaría la cosecha de la gruesa, lo que también frena la intención de algunos productores que intentan sembrar en forma tardía, por el nuevo contexto.
... que un elemento a favor fue la baja relativa de la tasa de interés, aunque todavía está muy alta. Sin embargo, la hora de hablar de la financiación que va a requerir el campo para encarar la próxima campaña, algunos empresarios no dudan en asegurar que los exportadores van a contribuir a esa financiación, debido al mejor panorama que se les abre ante la liberalización de los mercados agrícolas y del dólar. Según las versiones, ya tendrían el Ok de las casas matrices para esto (que, en realidad, aseguraría una buena siembra y una mejor cosecha 16/17), paquete que quedaría cerrado y público en marzo, en coincidencia con la visita prevista a la Argentina del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama. Para completar el panorama, los empresarios de la agroindustria esperan ahora que se reimplante la admisión temporaria (de oleaginosas), suspendida por Guillermo Moreno, y que ayudaría a achicar la muy alta capacidad ociosa de las plantas de crushing, el sector más activo de la economía argentina, y el mayor exportador que tiene el país. Otra noticia positiva de los últimos días, junto con la reiniciación de la venta de trigo a Egipto, es la significativa bbaja que están registrando los precios de los fletes internacionales, en parte, de la mano de los bajísimos niveles del barril de petróleo. Esto, sin embargo, afecta mal a los productores de biocombustibles que, para colmo, casi le da un soponcio cuando vieron la resolución fijando retenciones de ¡32%! Para el producto, en lugar del 3,2% que tenía. El error obligó a detener varios barcos...
... que mientras algunos comentaban la suspensión de las operaciones del Mercado a Término por los cortes de energía (¿no les alcanzará para un grupo electrógeno?), otros seguían analizando la posibilidad de importar carne (con que amenazaron algunos funcionarios para frenar los precios internos), a la que siguen dando muy poca entidad, y no sólo por el escaso volumen sobrante de asados que pueden venir de Uruguay, el único mercado cercano como para una compra relativamente rápida, sino también porque con el nuevo dólar local, cualquier importación se "encareció un 40%. "¿Y con qué dólares van a comprar?", preguntaba con bastante lógica un ganadero, mientras seguía la evolución de prácticamente el único mercado internacional que mantiene cierta firmeza. Pero, mientras la ganadería mantiene expectativas favorables para el año que está comenzando, no ocurre lo mismo con la lechería donde se siguen dilatando las medidas de fondo, estructurales, que permitan mejorar un tanto la ecuación de rentabilidad, y permitan stockear producción hasta que los precios internacionales (hoy en apenas u$s 2.000 por tonelada) se recuperen. Es que como explicó recientemente el titular de APL (Asociación de Productores de Leche), Raúl Cata, mientras los tamberos cobraban $ 3,30 el litro en noviembre de 2014, ahora apenas llegan a $ 2,60 y con la amenaza de que se lo recorten más aún. Mientras, la Mesa de la producción pide $ 4,50 y las autoridades bonaerenses reconocen un piso de costos de $ 4 por litro. Evidentemente, las diferencias son demasiado grandes para llegar a un acuerdo fácil, aunque algunos creen que si se controlara más la composición de los precios a lo largo de la cadena, podría mejorar la ecuación pues, "el precio en góndola permitiría pagar distinto", dicen...


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