3 de enero 2011 - 00:00

Dilemas de Dilma ante el clamor por calmar el real

San Pablo - La presidenta brasileña Dilma Rousseff asumió el sábado el Poder Ejecutivo de su país con el firme reto de contener la apreciación del real, la moneda local, frente al dólar y evitar un colapso cambiario en la mayor economía sudamericana.

Antes de asumir, el equipo económico del nuevo Gobierno, encabezado por el ministro de Hacienda, Guido Mantega, que se mantiene en el cargo, realizó varias reuniones de empalme en las que el tema cambiario fue el principal asunto sobre la mesa.

El analista de mercados de capitales Rafael Maraba indicó en diálogo con Ámbito Financiero que la política cambiaria de Rousseff «tendrá que ser más agresiva» que la de su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva en materia de control cambiario, pues en los dos mandatos de Lula (2003-2011) el real se valorizó más del 100% sobre la divisa estadounidense. «Las disposiciones adoptadas por Lula fueron bien razonables en su momento y mostraron cierta eficacia, pero no contuvieron la avanzada del real, que termina 2010 bien por encima de las proyecciones del mercado, que esperaba un cambio cercano a 2 reales por 1 dólar, pero no encontrarse frente al nuevo año con un dólar a 1,6 real», señaló el corredor de Bolsa de la ciudad paulista de Campinas.

Las mayores quejas frente a la devaluación del real provienen del sector exportador industrial, que además reclama por las altas tasas de intereses y la fuerte carga fiscal.

A pesar de que la «guerra cambiaria» -como Mantega denominó la crisis cambiaria mundial- se siente en muchos países del mundo, Brasil, como una de las mayores economías emergentes, siente su impacto en dimensiones más amplias.

El primer campanazo a las nuevas medidas lo dio Lula, quien antes de dejar el Gobierno decretó un aumento del 20 por ciento al 35 por ciento en las tarifas aduaneras para catorce tipos de juguetes, cuya importación -en especial de China- se acentuó en la época navideña y tendía a perjudicar la producción local.

Límites

Meses antes, Lula había tomado otras medidas, como la compra de dólares a través del Banco Central en subastas y el control al capital extranjero con la elevación del impuesto a las inversiones foráneas.

Además, se estudia la posibilidad de imponer más límites e impuestos a transacciones que se realizan en la Bolsa de San Pablo con dinero del exterior.

«Son medidas necesarias y que el mercado espera, pues las anteriores no consiguieron la meta del Gobierno de evitar la sobrevaloración de la moneda local», indicó Maraba, para quien también es necesario el ajuste fiscal propuesto por Rousseff para disminuir los gastos del Gobierno.

Lanzamiento

«No hay duda de que el nuevo Gobierno lanzará a corto plazo un paquete de incentivos para las exportaciones, en particular de los productos con valor agregado como los manufacturados», anticipó.

Según analistas locales, la reducción de la tasa básica de interés Selic, que está actualmente en el 10,75%, se dará «sin sobresaltos», pues en el equipo económico del nuevo Gobierno, en el que muchos consejeros de Lula se mantienen, existe todavía el temor de perder el control de la inflación que se alcanzó en los últimos ocho años.

Una de las razones es que el nuevo presidente del Banco Central (BC), Alexandre Tombini, quien sustituye a Henrique Meirelles -el titular de la autoridad monetaria que más tiempo permaneció en el cargo- fue uno de los principales asesores de Lula en materia de control inflacionario desde su cargo como director de Normas de la entidad.

* Corresponsal en Brasil

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