7 de junio 2011 - 00:00

Dilma busca cómo deshacerse de su “hombre fuerte”

San Pablo - El «hombre fuerte» del Gobierno de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), Antonio Palocci, volvió a poner en «jaque» al Ejecutivo, luego de las recientes denuncias en la prensa y la presión por parte de la oposición por su supuesto enriquecimiento ilícito cuando era diputado y, a la vez, el jefe de la campaña que llevó en octubre del año pasado a Rousseff al poder.

El fantasma de la corrupción, que obligó a Palocci a su renuncia en 2006, cuando era el ministro de Hacienda y principal responsable por el programa económico puesto en marcha por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a hacer sombra en el tercer mandato del Partido de los Trabajadores (PT). La analista Cleo Malta, especialista en control interno del poder público, comentó a Ámbito Financiero que desde su punto de vista «la salida de Palocci es inminente».

Malta consideró que «independientemente de su culpabilidad o de su inocencia, él tiene que apartarse del cargo para defenderse. Incluso para evitar que Dilma sea presionada por llevarlo al más alto puesto ministerial a pesar de la sombra de sus antecedentes».

El nombre de Palocci nunca fue cuestionado por su capacidad y la gestión como ministro de Hacienda en el primer mandato de Lula fue elogiada incluso por la oposición, tranquilizó a los mercados que temían por las medidas económicas que adoptaría un Gobierno de principios izquierdistas y fortaleció las relaciones entre el Ejecutivo y la clase empresarial.

El diario Folha de Sao Paulo denunció hace un mes que en 2010, cuando simultáneamente se desempeñaba como diputado federal y principal asesor de la candidatura de Rousseff, la empresa de consultoría de Palocci, Projeto, facturó 20 millones de reales (más de 12,5 millones de dólares), la mitad de ellos precisamente después que la candidata ganó los comicios de octubre. El mismo artículo indagó en el origen del dinero para comprar un lujoso departamento en el exclusivo barrio paulistano de Jardins, donde actualmente funciona la empresa y cuyo valor alcanza los 6,6 millones de reales (más de 4,1 millones de dólares). Palocci guardó silencio durante veinte días sobre esas denuncias, algo que provocó una fuerte arremetida de la oposición, que consiguió en el Congreso una convocatoria para que el ministro explique la situación.

La bancada oficialista fiel a Palocci intenta derogar esa convocatoria. Su situación empeoró el último domingo, cuando la revista Veja publicó un artículo en la que un joven humilde, de 23 años y endeudado por valores pequeños, admite que fue usado como «naranja» (testaferro) para aparecer como dueño del lujoso departamento en el que Palocci y su familia viven en el barrio Moema de San Pablo. Un inmueble valuado en cuatro millones de reales (más de 2,5 millones de dólares) y con un monto de alquiler de 15.000 reales mensuales (más de 9.500 dólares).

Después de veinte días de silencio, Palocci afirmó en una entrevista concedida el último viernes al canal Globo que cumple «las leyes rigurosamente» y negó prestar servicios a empresas que tengan vínculos con organismos del Gobierno. Evitó revelar los nombres de sus clientes y justificó que el mayor ingreso a los cofres de su empresa a final de año obedeció a que muchos clientes decidieron pagar por adelantado las cuentas pendientes por los servicios contratados hasta la fecha y que él cancelaba por su segura llegada al equipo de Gobierno de Rousseff. Sobre el departamento en que vive, la Asesoría de Palocci comunicó en una nota que el ministro desconoce los antecedentes de los dueños de la propiedad y que el contrato de arriendo se realizó a través de una firma inmobiliaria.

No obstante, el lapso del silencio de Palocci tampoco agradó a muchos de sus correligionarios del PT, como el secretario de Relaciones Institucionales del partido, Geraldo Magela, para quien el ministro «debe dar las explicaciones necesarias al Gobierno, al Ministerio Público y a la sociedad». Congresistas del aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mayor del país y sustento de la bancada oficialista, también presionan para que Palocci se explique ante el Legislativo. Los medios locales aseguraron que esta semana Rousseff y su antecesor Lula se reunirán para tratar el asunto y algunos especulan que el nombre de la ministra de Planificación, Miriam Belchior, aparece entre los candidatos para relevar a Palocci en una eventual salida.

En 2006, cuando era ministro de Hacienda, el joven Francenildo Santos Costa, el casero de una mansión usada por Palocci para supuestas reuniones clandestinas con empresarios y políticos acusados de integrar una red de corrupción, testificó en contra del político. Días después el secreto bancario del joven fue violado con la intención de descubrir alguna supuesta entrada de dinero en su cuenta entregada por la oposición. El acceso ilegal a esos datos provocó la dimisión del entonces presidente de la estatal Caixa Económica Federal Jorge Mattoso, y la renuncia del ministro, quien después fue absuelto por la Justicia.

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