La paralización, que ya había perdido fuerza el martes, se redujo aun más ayer tras la publicación de un decreto en que el Gobierno fija en 19.154 reales (unos 4.910 dólares) la multa que la policía puede imponer a quien lidere manifestaciones que bloqueen las rutas y en 38.308 reales (unos 9.822 dólares) la que tiene que pagar quien reincida en esa práctica. Además, estableció la posibilidad de suspender las licencias para conducir por hasta doce meses, la inmovilización de los vehículos y la exclusión de los conductores por diez años de la lista de quienes pueden obtener créditos públicos para la compra de camiones.
La huelga estaba limitada a comienzos de la tarde de ayer a doce protestas en tramos de carreteras de cinco de los 27 estados de Brasil, con bloqueos parciales en sólo tres rutas. Los huelguistas llegaron a realizar el lunes manifestaciones o bloqueos de vías en 43 rutas de 14 estados.
Los camioneros más radicales habían asegurado que solo suspenderán su huelga con la renuncia de Rousseff, a quien acusan de haber hundido el país en una grave crisis económica y política.
El Gobierno, que alega haber atendido todas las reivindicaciones, acusó a los organizadores de estar al servicio de la oposición para generar un "desgaste político".
| Agencias Reuters y EEF |


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