El grupo "es para analizar situaciones de abuso, de ilícitos (durante las manifestaciones). Es un órgano de inteligencia que hará seguimiento a situaciones de abuso, modus operandi, quien está detrás (de la violencia), para prevenir. No es para hacer seguimiento a las manifestaciones", explicó Cardozo en una conferencia de prensa en Brasilia.
El funcionario aclaró que el grupo estará integrado por la Policía Federal, así como las secretarías de Seguridad de los Estados de San Pablo y Río de Janeiro, donde se registraron la mayoría de protestas que degeneraron en daños a la propiedad. "No podemos estar de acuerdo con situaciones de abuso y de ilegalidad que ocurren en las manifestaciones", agregó el ministro. Aseguró, además, que las acciones de inteligencia garantizarán la seguridad de los manifestantes, e impedirán que haya quienes desvirtúen las manifestaciones.
Decenas de protestas convocadas en Brasil en las últimas semanas, que inician en forma pacífica, en demanda por mejoras en salud, educación, transporte o en contra del accionar policial contra ciudadanos, terminan en violencia, con detenidos, heridos, vehículos quemados y destrozos diversos.
La Policía ha responsabilizado de estos actos a activistas del autodenominado grupo anarquista Black Bloc, con quienes el Gobierno dijo que busca dialogar para conocer su propuesta.
Vestidos de negro, enmascarados, con un pañuelo o una remera envuelta en la cabeza y moviéndose en masa, los Black Bloc irrumpieron en las manifestaciones callejeras en Brasil, donde llaman la atención por su violencia.
El pasado viernes, en San Pablo, un grupo de ellos agredió a un coronel policial durante una protesta que se inició pacíficamente y que fue convocada para exigir mejoras en el transporte público. El uniformado sufrió una fractura en la clavícula y otros politraumatismos.
La Policía Militar calificó a los agresores de "criminales disfrazados de manifestantes", y detuvo a 92 personas, a las que responsabilizó también de diversos daños.
La propia presidenta Dilma Rousseff consideró el hecho como una "barbarie antidemocrática" y exigió sanciones. "Es necesario que la Justicia y los organismos responsables contengan esa violencia garantizando a la población que no haya ni violencia física contra personas ni ataques al patrimonio, público o privado", añadió.
Brasil vivió multitudinarias protestas callejeras en junio contra la corrupción y por mejores servicios públicos de salud, transporte y educación. Las manifestaciones continuaron, aunque mucho menos concurridas, y cada vez más violentas con participación de enmascarados. Brasil es sede del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.
| Agencia AFP y Ámbito Financiero |


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