9 de diciembre 2015 - 00:00

Dilma perdió el respaldo de su vice y se asoma a un abismo político

Michel Temer y Dilma Rousseff, dos aliados siempre incómodos parecen haber llegado finalmente al momento de la ruptura. Sin el aval del vicepresidente, la pelea de Dilma por sobrevivir al juicio político se hace más difícil.
Michel Temer y Dilma Rousseff, dos aliados siempre incómodos parecen haber llegado finalmente al momento de la ruptura. Sin el aval del vicepresidente, la pelea de Dilma por sobrevivir al juicio político se hace más difícil.
 Brasilia - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quedó ayer aislada y más expuesta en el proceso de juicio político que se le ha iniciado, después de que su vicepresidente y líder del mayor partido de la coalición de Gobierno, Michel Temer, la atacara en una dura carta y sugiriera que puede sumarse a quienes apoyan su remoción.

La nota no propone una ruptura con el Gobierno ni entre los partidos de la base oficialista sino que "defiende la reunificación del país", dijo un comunicado del despacho de Temer, pero eso no mitigó la conmoción que provocó su filtración a la prensa.

De hecho, el Gobierno la recibió con fuerte preocupación y como el anticipo de una "traición", como sería un respaldo del vicepresidente y de los legisladores que le son afines al "impeachment".

"El Gobierno evalúa que la carta de Temer, llena de quejas por el trato recibido por él y su partido desde 2011, representa una separación política que puede llevar a la ruptura del vice con la presidenta", indicó en su columna de ayer la analista del canal GloboNews, Cristiana Lobo.

El comentarista del portal UOL, Josias de Souza, coincidió en esa lectura, y señaló: "La carta vale como una ruptura. Es como si el vice, cansado de su papel escenográfico, deseara sustituir a Dilma en lugar de socorrerla".

El vice, presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD), aseguró en la carta que Rousseff "nunca" confió en él ni en su partido y que sólo los contempló en momentos de crisis como el actual.

Temer, primero en la línea sucesoria en caso de que la Presidenta sea despojada de su cargo, añade que "pasé los cuatro primeros años de Gobierno como un vicepresidente decorativo" y apuntó que en ese primer mandato de Dilma perdió "protagonismo político" y "sólo" fue llamado para resolver problemas con el PMBD.

Además, expresó que ejerce su cargo con la "lealtad institucional" que impone la Constitución y con su "natural discreción", pero que "siempre" supo de la "absoluta desconfianza" que tanto Rousseff como "su entorno" tienen en relación con él y con el PMDB, principal pilar de la coalición oficialista.

También señaló que ni siquiera sus "esfuerzos" por mantener al PMDB "unido" en torno del Gobierno, pese a las disidencias internas en esa formación, bastaron para "generar confianza" e impedir "el menosprecio" con que asegura que ha sido tratado.

Durante la última semana, frente a la posibilidad de ser sometida a un juicio con miras a su destitución por denuncias de "maquillaje" del déficit fiscal, Rousseff ensalzó la figura de Temer y al PMDB, de los que dijo que "siempre" han tenido su más "absoluta confianza" y que eso ha sido recíproco.

Sin embargo, Temer sostuvo en su carta que "jamás" él o su agrupación fueron "llamados para discutir formulaciones económicas o políticas sobre el país", pues eran tratados como "meros accesorios, secundarios y subsidiarios".

Recordó que, a inicios de este año, cuando se gestaba la crisis política que afectó al país, fue convocado para asumir la coordinación entre el Ejecutivo y el Congreso, con la misión de lograr la aprobación de un ajuste fiscal. Pese a lo que eso significaba para los trabajadores, dijo que "no titubeamos. Estaba en juego el país". Y añadió que los "acuerdos asumidos con el Parlamento" no fueron cumplidos por el Gobierno, lo que lo llevó a dejar esa tarea de coordinación.

Las quejas en el área interna también se extendieron a la política exterior y las ejemplificó con una visita que hizo a Brasil el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden. De acuerdo con la carta, en esa ocasión, Rousseff tuvo una reunión de "dos horas" con este para la que él no fue convocado, cuando correspondía hasta por el propio protocolo. El vicepresidente declaró además que "el PMDB está consciente de que el Gobierno busca promover su división, lo que ya intentó en el pasado sin éxito", y dijo que mantiene un "cauteloso silencio" en relación al juicio político contra Rousseff "con el objetivo de buscar la unidad partidaria". En el último párrafo en el que Temer sugirió que su relación con Rousseff puede estar en un punto de ruptura. "Finalmente, sé que usted no tiene confianza en mí ni en el PMDB hoy, y que no la tendrá mañana. Lamento, pero esa es mi convicción", concluyó.

Agencias AFP, EFE, DPA, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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