"El Gobierno luchará hasta último minuto del segundo tiempo por algo que es factible, que es ganar contra esta tentativa de golpe que están intentando hacernos a través de un informe (parlamentario) que es un fraude", dijo, en clave futbolística, durante una conferencia de prensa.
La mandataria denunció que en los últimos días la oposición ha desplegado una "guerra psicológica" sobre los diputados indecisos para ganar votos a favor del "impeachment".
De salir victoriosa de la votación del domingo, Dilma propondrá un amplio pacto nacional con todas las fuerzas políticas, inclusive de la oposición, "sin vencedores ni vencidos". Indagada sobre si participaría de un acuerdo político en caso de que el juicio político sea elevado al Senado, admitió: "Si pierdo, quedo fuera de juego".
"Me vuelvo a mi casa en Porto Alegre; tengo derecho a mi jubilación", explicó cuando le preguntaron por su futuro en caso de derrota.
Con todo, pese a los augurios sombríos sobre su suerte, la mandataria no arroja la toalla y no descartó la posibilidad de recurrir al Poder Judicial en caso de una derrota en el Congreso. Citó, en ese sentido, los que considera fallas legales en el rito del "impeachment" y la falta de un verdadero derecho de defensa como posibles argumentos para judicializar el caso.
Los pronósticos son cada vez peores para el Gobierno a medida que se acerca el inicio de la sesión decisiva, mañana viernes, que desembocará el domingo en la votación de la Cámara baja.
Para elevar el "impeachment" al Senado son necesarios dos tercios de los votos de los diputados, 342 sobre un total de 513. En tanto, una minoría de 172 que vote contra el "impeachment", se abstenga o se ausente podría bloquear el proceso. En ese sentido, los sondeos de la prensa entre los diputados daban a los defensores del juicio político cada vez más cerca de su objetivo.
Asimismo, en el Senado son 42 los legisladores dispuestos a darle entrada al "impeachment" en una primera votación, más que los 41 votos que se requieren para que la mandataria quede suspendida por 180 días mientras se sustancia el juicio. En tanto, 17 senadores se pronunciaron en contra y 22 están indecisos, dijo el diario O Estado de Sao Paulo.
Según Folha de Sao Paulo, entretanto, varios ministros del Gobierno ya admiten reservadamente la posibilidad de una derrota en Diputados. "La batalla para evitar la caída de Dilma Rousseff está perdida, admiten ministros, y hay consenso respecto de que el Gobierno enfrenta su peor momento", dijo ese diario. Sin embargo, matizó afirmando que "no todos tiraron la toalla".
Un nuevo golpe para el oficialismo fue ayer la revelación del Partido Social Democrático (PSD), que lidera el ministro de Ciudades, Gilberto Kassab, de que la mayoría de sus 38 diputados se manifestaron a favor de la destitución de la presidenta. "Una amplia mayoría de los diputados del PSD está a favor del proceso", declaró tras la reunión el jefe de bloque en la Cámara baja, Rogério Rosso.
El martes, Rousseff fue abandonada por el Partido Progresista (PP), que tiene la cuarta minoría en la Cámara de Diputados y se decantó también por votar a favor de que responda a un juicio con miras a su destitución.
El PP, con 49 diputados, había anunciado su deserción el martes.
| Agencias Brasil247, AFP, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero |



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