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Doblan las campanas...

Las Bolsas europeas siguen convulsionadas por la situación de la deuda griega. Luego de cinco meses de estériles negociaciones entre sus funcionarios y los organismos acreedores, las autoridades griegas decidieron que sea el pueblo heleno a través de un referendo quien dirima la cuestión. Los principales índices europeos exceptuando Londres que perdió el 2,5%, cerraron la semana con pérdidas que promedian el 4,5%. Madrid cayó el 5,2%, Milán el 5,4%, París el 5% y Fráncfort el 3,8%.
Con todo este revuelo el euro está sobre el tapete y es materia de discusión, sobre si es conveniente. Previo a su lanzamiento, economistas estadounidenses consideraban que el proyecto estaba condenado al fracaso, la consideraban una iniciativa política erigida sobre una fundación económica precaria. "La unidad monetaria impuesta bajo condiciones desfavorables resultará ser una barrera al logro de la unidad política" predijo Milton Friedman, Nobel de Economía. La crisis ha dejado al desnudo las fallas en el armado de la divisa común, pero también ha confirmado su atractivo político.
Para una gran mayoría de europeos, el euro ha pasado a simbolizar Europa. Para quienes son parte de la zona euro, una salida podría no ser ninguna solución. España, ya ha mejorado su competitividad mediante reducción de precios y salarios. Una salida del euro podría ir acompañada de medidas populistas que perjudican el crecimiento de largo plazo. "Uno no sale del euro para convertirse en un país de libre mercado como Suiza", afirma Jesús Fernández-Villaverde, de la Universidad de Pensilvania.
El apego de los griegos por el euro ha limitado el accionar de Alexis Tsipras quien espera que los electores voten por el "No", que le permitiría negociar condiciones más favorables, en cambio el temor a que tal opción conduciría a la expulsión del país de la zona euro, estuvo llevando a los votantes hacia la opción del "Sí. Los números tienen la última palabra.


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