Agustín Rossi, Juan Carlos Gullo, Eduardo Wado De Pedro, Alfredo Atanasof
El número final -el cálculo de Olivos es 53%- y la matemática del sistema DHont darán el último veredicto, pero Balcarce 50 y el cacicazgo legislativo K comenzaron a perfilar, sobre la hipótesis de un bloque de 122 o 123 diputados, el esquema que aplicarán en el Congreso modelo 2012.
Emulará la doctrina de las mayorías que la oposición impuso, con 141 manos levantadas, en 2009: hacer valer la dimensión de su bancada y avanzar sobre los territorios perdidos en aquella pulseada, en particular en lo referido a las 45 comisiones.
Por entonces, la entente que comandaron Elisa Carrió, Oscar Aguad y Felipe Solá capturó las oficinas de más peso y dejó en manos del FpV Presupuesto, que preside Gustavo Marconato; Legislación General, que cedió a una aliada K, Vilma Ibarra, y Juicio Político, para el matancero Luis Cigogna.
A pesar del pataleo de la Casa Rosada que reclamaba el control de las áreas esenciales para el Ejecutivo, el Grupo A se apropió de despachos clave. Tres casos: Graciela Camaño continuó, ya como anti-K, en Asuntos Constitucionales; Alfredo Atanasof, en Relaciones Exteriores, y Victoria Donda, en Derechos Humanos.
Prioridad
La recuperación de esos dominios es la prioridad del kirchnerismo legislativo. «En 2009 la oposición hizo valer su mayoría; ahora nosotros vamos a hacer valer nuestro número», redondeó una figura que interviene en el diseño de la avanzada.
La estimación oficial es que de los 87 diputados puros que tiene hoy pasarán a 114 propios. Con la colaboración de aliados y socios estirará el interbloque K a 122 o 123 legisladores. Para otros, es una proyección conservadora: con el 55%, dijo un operador K, el FpV alcanzaría quórum propio. Es decir: 129 escaños.
Sea cual fuere el volumen del batallón oficial, los estrategas kirchneristas apuestan a que la diáspora opositora aporte el plus faltante. «Si con 141 votos -diagnostica un legislador- sólo se juntaron para las comisiones y el 82% móvil, ¿se van a juntar para perder?».
Componentes
Asoman, a partir de ahí, otros componentes.
La verdad 21 del peronismo proclama que los derrotados corren en auxilio de los ganadores. Si esa premisa se cumple, el kirchnerismo se nutrirá de legisladores del PJ que hasta ahora se atrincheraron contra la Casa Rosada. El primer espacio que se invoca es el que preside Solá, aunque también advierten que podría haber corrimientos desde otros espacios como el de Francisco de Narváez, que en octubre coronará el récord de cuatro elecciones consecutivas como candidato: compitió en 2005 (diputado), 2007 (gobernador), 2009 (diputado) y 2011 (gobernador).
En la interna del bloque K parece resuelta la jefatura: aun después del magrísimo resultado en Santa Fe, Agustín Rossi será ratificado en el mando por Cristina de Kirchner, premio por comandar la bancada en la caótica etapa de la 125 y la ley de medios. Si el mapa futuro es de mayoría K, Rossi deberá exponer otro perfil: más orientado a alinear a la tropa propia que a negociar con la oposición.
Vinculado por dos vías a los ítems anteriores aparece Julián Domínguez, a quien se presume como seguro presidente de la Cámara. «Si faltan cuatro o cinco votos, no los va a conseguir Agustín; los va a tener que cerrar Julián», ilustró un diputado peronista que conoce esos recovecos. Por esa razón, el ministro de Agricultura puede ser, más que Rossi, quien opere para ampliar el caudal de diputados K, a partir de la «seducción» de legisladores silvestres.
Cuatro meses atrás, Juan Carlos «Canca» Gullo convocó una cena en su casa: reunió a diputados y a candidatos a serlo. Buscó degollar la jurisprudencia política que indica que los electos por primera vez no pueden, por caso, presidir comisiones. Gullo ofició de portavoz de la tropa juvenil que se ilusiona con algún nivel de protagonismo, sorteando las estáticas jerarquías que reinan en el Congreso. La Cámpora, en rigor, pondrá a dos de sus figurones en Diputados: Andrés «Cuervo» Larroque y Eduardo Wado De Pedro. Este último es citado, en algunos círculos, como predestinado a un sillón relevante en el bloque. «Antes de ser jefe del bloque, Rossi era concejal de Rosario. Así que no hay que descartar a Wado», recordó un dirigente K a modo de antecedente.
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