Domínguez: “El hambre es consecuencia de una injusta distribución de la riqueza”

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El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, sostuvo ayer en París que el hambre que existe a nivel mundial «no es producto de la volatilidad de precios», sino de «una injusta distribución de las riquezas».

«El hambre en el mundo no es producto de la volatilidad de los precios, sino de la pobreza y una injusta distribución de la riqueza», dijo Domínguez momentos antes de la apertura del foro de ministros de Agricultura del G-20.

La reunión de ministros de Agricultura de los países que integran el G-20 comenzó ayer por la tarde con el discurso del presidente francés, Nicolas Sarkozy, en el Palacio presidencial del Elíseo. Para hoy se esperan jornadas de negociaciones en el Centro de Convenciones Ministeriales.

Sarkozy exhortó a los ministros de Agricultura a adoptar el plan de lucha contra la volatilidad de precios de los productos agrícolas propuesto por Francia para «garantizar la seguridad alimentaria del mundo» y «cambiar la vida de 1.000 millones de campesinos» en su discurso de apertura.

«El éxito de la Cumbre del G-20 de Cannes (que se realizará en noviembre) depende de ustedes», aseguro Sarkozy. «Es la primera vez que la agricultura accede al rango de prioridad para el crecimiento mundial», agregó el jefe de Estado.

No obstante, el deseo de Sarkozy de ver aprobado el plan de acción diseñado por Francia, y con el que según los analistas políticos galos aspira a utilizar como argumento a 10 meses de la elección presidencial en la que intenta ser reelecto, choca con la postura de los países emergentes.

«En la historia de la humanidad ha habido grandes hambrunas con precios bajos y estables. Es más, entendemos que los precios artificialmente bajos por los subsidios de los países desarrollados han sido una de las causas que han desalentado la inversión de la agricultura en América Latina y África», manifestó Domínguez.

El titular de la cartera agropecuaria se manifestó a favor de que existan «más alimentos para más personas, pero no de cualquier manera, sino de forma sustentable. No podemos comprometer el medio ambiente a cualquier costo».

«Hoy en nuestro país el 80% del área cultivada utiliza la siembra directa, lo que permite simplificación de los costos operativos, mejora en un 25% el uso del agua y reduce el uso de combustible fósil entre un 40% y un 50% en referencia a la labranza convencional», ejemplificó el ministro argentino.

Y ajustó: «Esta técnica permite también disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejora la estructura del suelo junto con sus nutrientes».

Luego del discurso de Sarkozy, la reunión de ministros de Agricultura de los 20 países más ricos del planeta continuó en el aledaño Hotel de Marigny, donde los ministros compartieron una cena de trabajo.

Hoy se realizarán las rondas de negociaciones en el Centro de Convenciones Ministeriales de la capital francesa. Unos minutos antes, los ministros posarán para la tradicional «foto de familia», para posteriormente comenzar con las negociaciones.

El encuentro de París complementa a la reunión sobre commodities celebrada en Buenos Aires, el 19 y 20 de mayo pasado.

El temario de discusión contempla cinco puntos: inversión en agricultura para aumentar la oferta; lograr la transparencia en los mercados agrícolas con la provisión de mayor información, para que haya una menor especulación; el diseño de mecanismos de acción para sortear una crisis alimentaria; darle un tratamiento a la volatilidad de precios; y, por último, la regulación financiera.

La intención de regular los mercados financieros derivados de las materias primas es una posición que comparte la Argentina.

Según Sarkozy, «un mercado que no está regulado no es un mercado, sino una lotería donde la fortuna les sonríe a los más cínicos».

La cuestión no está limitada a los alimentos, sino que los bienes primarios energéticos y metálicos -como el petróleo y el oro- también muestran precios elevados, e influyen en la cotización de los de consumo humano.

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