27 de junio 2016 - 00:00

Dos partes que se necesitan pero no saben cómo seguir

Londres y Bruselas deberán optar por algún modelo de asociación. La separación abre la posibilidad de un vacío legal y de daños económicos.

DIVORCIO. El Reino Unido y la Unión Europea entran en terreno desconocido. ¿Podrá Londres mantener preferencias arancelarias en el bloque?. Foto: AFP.
DIVORCIO. El Reino Unido y la Unión Europea entran en terreno desconocido. ¿Podrá Londres mantener preferencias arancelarias en el bloque?. Foto: AFP.
Bruselas - El "brexit" obligará a la Unión Europea y al Reino Unido a elegir entre diferentes modelos para relacionarse en el futuro en lo económico y comercial, pero también genera dudas respecto del presupuesto comunitario, las ayudas ya programadas y el destino de grandes proyectos de transporte e infraestructura.

El retiro británico no sólo genera grandes dolores de cabeza jurídicos a las empresas, que se encuentran ante un período de incertidumbre que puede durar desde dos años a una década y que les dificultará tomar decisiones de inversión.

Londres, por su parte, tendrá que redactar a toda prisa nuevas leyes que cubran la agricultura y la pesca, la competencia, las ayudas regionales y otras muchas áreas para evitar un vacío legal una vez deje de aplicar las leyes comunitarias.

El sucesor del primer ministro británico, David Cameron, que dejará su cargo en octubre, se encontrará con la difícil decisión de elegir entre diferentes alternativas a la hora de diseñar las futuras relaciones económicas con la UE.

Uno de los grandes dilemas del Reino Unido será decidir si quiere seguir teniendo acceso al mercado único, en el que las personas, los bienes, los servicios y los capitales pueden circular libremente.

Jean-Claude Piris, uno de los juristas del Tratado de Lisboa, escribió en un informe que Londres podría ser miembro del Espacio Económico Europeo, como Noruega, o miembro de la Asociación Europea de Libre Comercio, como Suiza.

También podría adoptar el modelo suizo y negociar acuerdos bilaterales, el modelo turco de Unión Aduanera, cerrar un acuerdo comercial con la Unión o apoyarse simplemente en las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

La primera opción requeriría al Reino Unido aceptar reglas que el pueblo británico rechazó con su voto a favor del "brexit", como pagar a la UE una contribución financiera y aceptar el libre movimiento de trabajadores y las legislaciones comunitarias específicas.

Este experto en Derecho europeo ve más viable un acuerdo al estilo canadiense, el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) cerrado entre Ottawa y la UE y que eliminará los aranceles del 99% de los productos que se intercambian.

Piris propone, en cualquier caso, "un acuerdo comercial de urgencia" con el Reino Unido para establecer un marco en cuanto a seguridad jurídica, aranceles e inversiones, entre otros elementos.

El dilema es mayor. El Reino Unido contribuyó en 2015 con 12.900 millones de libras (16.000 millones de euros) al presupuesto de la UE. Pero también recibió unos 4.400 millones de libras (unos 5.500 millones de euros) del Fondo Europeo Agrícola de Garantía, del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y del Fondo Social Europeo, entre otras ayudas, con lo que la contribución neta se situó en 8.500 millones de libras (unos 10.500 millones de euros).

El Reino Unido no sólo perderá estas ayudas vitales para muchos sectores del país, sino también otras como las destinadas a la investigación científica: es el país que más fondos recibe después de Alemania y muchos temen por sus proyectos.

Agencia EFE

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