2 de abril 2015 - 00:00

Dramática negociación contra reloj de Estados Unidos e Irán

John Kerry y Mohamad Javad Zarif, jefes de las diplomacias de Estados Unidos e Irán, se mostraron ayer en Lausana con gesto adusto en medio de un aparente estancamiento de las negociaciones nucleares. Es difícil remover una desconfianza que nació con la Revolución Islámica de 1979.
John Kerry y Mohamad Javad Zarif, jefes de las diplomacias de Estados Unidos e Irán, se mostraron ayer en Lausana con gesto adusto en medio de un aparente estancamiento de las negociaciones nucleares. Es difícil remover una desconfianza que nació con la Revolución Islámica de 1979.
 Lausana - Pasado un día desde que venció el plazo para alcanzar un acuerdo marco entre Irán y seis grandes potencias sobre el programa nuclear de aquel país, las delegaciones seguían anoche trabajando contra reloj en la ciudad suiza de Lausana para evitar un fracaso de las negociaciones que tienen en vilo al mundo. En principio, el diálogo seguirá hasta hoy, pero Estados Unidos se encargó de enfriar el optimismo anterior y amenazó a la República Islámica con nuevas sanciones económicas en caso de una ruptura.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, advirtió que hasta el momento Irán no había ofrecido compromisos "tangibles" y aseguró que "en caso de falta de acuerdo, Irán podría enfrentarse a sanciones más severas". "El presidente (Barack) Obama podría considerar diversas opciones", acotó el portavoz.

En tanto, el jefe de la delegación persa, el canciller Mohamad Javad Zarif, puso la responsabilidad en el otro campo y afirmó que "el progreso en las conversaciones depende de la voluntad política, y la voluntad política de la contraparte siempre fue un problema".

El funcionario dijo que las siete delegaciones reunidas en Lausana están trabajando en los detalles de las soluciones, pero advirtió que cerrar las tratativas va a ser "muy difícil". "Esperamos que se plasmen avances", añadió.

Durante el día, y en medio de un ambiente de incertidumbre y escasa información, las declaraciones de los negociadores de Irán y del Grupo 5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) se habían presentado como antagónicas.

Un indicio de que las posiciones seguían alejadas era que Zarif y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, mantuvieron una reunión en privado que apenas duró diez minutos.

De hecho, Zarif criticó ayer por la tarde que las diferencias no sólo existen entre Irán y sus interlocutores, sino también entre las propias potencias. Una situación que de alguna forma asumió el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, al asegurar que el bloque europeo está unido sobre el levantamiento o alivio de las sanciones contra Irán aunque reconoció que hay divergencias con Rusia y China. Moscú y Pekín tienen una "especial ambición" en mantener su derecho de veto sobre las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, señaló.

El trasfondo es que las sanciones dictadas desde 2006 por la ONU son uno de los grandes obstáculos para un eventual acuerdo (ver aparte).

En ese sentido, el vicecanciller iraní, Abás Araqchi, advirtió de que su país no aceptará ningún acuerdo que no contenga un levantamiento completo de las sanciones.

Estados Unidos y los países europeos exigen que se ponga en marcha una especie de mecanismo automático para reinstaurar sanciones en caso de que Irán no cumpla las responsabilidades asumidas en un acuerdo nuclear.

El ministro alemán destacó que las seis potencias son conscientes de la responsabilidad que asumieron frente a los vecinos de Irán en Medio Oriente. Mencionó explícitamente a Israel, el país más crítico con un acuerdo al creer que sólo afianzaría a la República Islámica como potencia nuclear.

"Mientras que un éxito sea posible, vale la pena este esfuerzo", concluyó Steinmeier.

El eventual acuerdo nuclear con Irán tiene como objetivo evitar que la República Islámica obtenga el arma nuclear. Irán asegura que no tiene intenciones militares, aunque tampoco ha ofrecido en estos últimos doce años de disputa e investigaciones de la ONU ni la transparencia ni la cooperación necesaria.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, retomó ayer, con mayor dureza, sus ataques a las negociaciones, al acusar a las potencias occidentales de complicidad con el presunto objetivo iraní de destruir a Israel.

Netanyahu citó una declaración del comandante iraní de los Basij (milicias voluntarias), Mohamad Reza Haghdi, quien supuestamente aseguró ante sus seguidores que "la destrucción de Israel no es negociable".

Entonces y por carácter transitivo, en Lausana las superpotencias están discutiendo un acuerdo "con aquellos que quieren destruir a Israel".

"Ellos desean todavía destruirnos. ¿Están teniendo tratativas con un país como ése?", tronó Netanyahu.

"Irán insiste en desarrollar el uranio y en paralelo continúa su campaña terrorista frente a distintos regímenes, en particular en Yemen", recordó.

Netanyahu opinó que muy distinta "debería ser la política a seguir" por las potencias occidentales. "Es tiempo de que la comunidad internacional -indicó- ponga los puntos y los píes por un acuerdo mejor con Irán", exigió.

Agencias EFE, Reuters, AFP, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

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