4 de noviembre 2010 - 11:31

Duros, los republicanos buscan ya derribar reformas demócratas

• PROMETIERON IR CONTRA LA «MONSTRUOSA» LEY DE SALUD Y LAS LIMITACIONES IMPUESTAS A LOS BANCOS

John Boehner, presidente de la Cámara baja estadounidense desde enero y figura emergente del Partido Republicano, no esperó para capitalizar la victoria electoral. La agenda progresista de Barack Obama será revertida, prometió.
John Boehner, presidente de la Cámara baja estadounidense desde enero y figura emergente del Partido Republicano, no esperó para capitalizar la victoria electoral. La agenda progresista de Barack Obama será revertida, prometió.
Washington - El vuelco electoral que tuvo lugar el martes en Estados Unidos se acercó bastante al peor escenario temido por el Gobierno de Barack Obama. Aunque el importante ascenso republicano no alcanzó para dar vuelta la mayoría oficialista en el Senado, las al menos 60 bancas ganadas por los conservadores en la Cámara de Representantes implican una victoria arrasadora con pocos antecedentes. Los principales referentes opositores ya avisaron: no habrá acuerdos si el presidente mantiene el rumbo. Es más, prometieron tratar de revertir la reforma sanitaria, corazón del proyecto político del mandatario demócrata, y las regulaciones a Wall Street.

Cómputos


John Boehner, reelecto por Ohio y futuro presidente de la Cámara de Representantes (baja), prometió ayer dar marcha atrás con la «monstruosa» reforma de salud que logró sancionar Obama en marzo último con el objetivo de otorgar cobertura a 32 millones de estadounidenses que no la tenían.

Los últimos cómputos otorgaban ayer 240 escaños a los conservadores contra 183 de los demócratas y 12 que no se definían, de un total de 435 de la Cámara baja.

Ante ese tsunami conservador, el resultado referido al Senado marcó un alivio para el obamismo. De las 37 bancas que se pusieron en juego (19 demócratas y 18 opositoras), los republicanos obtuvieron al menos 24, contra 11 del oficialismo, quedando el saldo 52 a 46 a favor de los de Obama.

El ajustado escrutinio en Washington y en Colorado se inclinaba hacia el lado demócrata, en un dato que marcó límites al Tea Party (ver aparte).

Entre los distritos más peleados, se destacó el triunfo conservador en Pensilvania y el demócrata en Nevada. Esa banca fue crucial, tanto para garantizar el dominio oficialista del Senado como para reelegir al presidente del cuerpo, Harry Reid, quien venció a la emergente del Tea Party, Sharon Angle.

En este contexto, los republicanos les arrebataron seis gobernaciones a sus rivales, y desde enero controlarán 29 estados, contra 17 de los demócratas (habrá uno en manos de un independiente, y faltan definir tres).

En la disputa estadual se destacó la elección como mandatario de Florida del republicano del Tea Party Richard Scott.

Multa histórica

Por cometer fraude al Estado en el manejo de su empresa de salud Columbia, Scott pagó la mayor multa de la historia, de u$s 1.700 millones.

Entre lo mucho que la elección legislativa puso en juego, se destaca la decisión de prorrogar o moderar los beneficios impositivos otorgados por el Gobierno de George W. Bush, lo que involucra una puja por u$s 2,7 billones hasta 2020. Entran además en zona de debate el plan de estímulo (que involucra u$s 837.000 millones en la era Obama), la reforma financiera, el control del déficit y, por supuesto, la reforma de salud.

«Esperamos que el presidente Obama respete ahora la voluntad popular, cambie el rumbo y se comprometa a hacer los cambios que la gente reclama. En la medida en que acepte esto, nosotros estaremos dispuestos a colaborar con él», amplió Boehner sobre el margen que le otorga al mandatario.

Sentido común

Para el dirigente conservador, el monumental costo del sistema sanitario norteamericano de u$s 2,2 billones anuales debe ser reducido con «sentido común» y no con una ley como la aprobada, que, según muchos republicanos, tiene un tono «socialista» y hasta «comunista».

La norma estipula medidas como obligar a las empresas de más de 50 empleados a brindarles cobertura médica, transfiere al sistema público Medicaid a millones de norteamericanos y prohíbe a las compañías del sector limitar las coberturas por «preexistencias» en el caso de niños enfermos, a la vez que restringe el recurso en los adultos.

A su vez, otorga beneficios impositivos a las empresas de menos de 25 empleados que opten por brindar cobertura a sus trabajadores, Ello ya se tradujo en que el porcentaje de compañías de entre tres y nueve empleados que les brindan medicina prepaga saltará del 46% al 59% este año, según un estudio de la consultora Bernstein Research de Nueva York.

Una encuesta a boca de urna citada por la cadena conservadora Fox indicó que el 48% de los votantes cree que la reforma sanitaria debe ser revertida, pero también evidenció que un tercio de ellos reclama que sea ampliada. La «opción pública», es decir, una aseguradora estatal, es la demanda insatisfecha de muchos demócratas al Gobierno.

El conservador republicano moderado Paul Spedden, nacido en Carolina del Norte, pero con años como empleado público en la capital, otorga una mirada complaciente hacia Obama. «Una buena persona, pero muy decepcionante a cargo del Gobierno», dice a Ámbito Financiero. Agrega con respecto al fenómeno del Tea Party: «Creo que es más un intento de penalizar al establishment republicano que un mensaje para los demócratas».

Crist, empleado de una editorial que se define como «demócrata centrista», tiene una explicación para el avance del Tea Party y la derrota de Obama: «El 10% de desocupación», resume con sentido común.



* Enviado Especial a EE.UU.

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