31 de mayo 2010 - 00:00

Echan a secretario de Ejército por exhibirse

Un día antes de la ceremonia del Día del Ejército fue relevado del cargo de secretario general de la fuerza, el general de brigada Hugo Domingo Bruera. La sorpresiva salida de Bruera se la atribuyen a un exceso en el rol de vinculación política que es parte del trabajo sensible que desempeñan los secretarios generales.

El puesto es codiciado, uno de los más importantes en la estructura militar, lo cubren sólo los hombres de confianza de cada titular de arma. Hasta ahora el jefe del Ejército, teniente general Luis Pozzi, no decidió quién reemplazará a Bruera. En silencio, sin ninguna comunicación oficial, se supo que al desplazado le asignaron ahora un destino en el exterior, la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA). Es una organización militar estable de carácter internacional con la finalidad de ser foro de debate, e intercambio de ideas y experiencias del sector de la defensa y la seguridad.

Exilio dorado

Se creó en 1960 impulsada por los Estados Unidos, su sede se alterna cada dos años entre los países miembro, ahora la presidencia ejecutiva está en Lima, Perú, y la ejerce el comandante general del Ejército peruano, Otto Guivobich. Allí se debe presentar el próximo 15 de junio y revistará por el lapso de un año y medio, un exilio dorado antes del retiro, apuntaron los conocedores del movimiento.

Las teorías conspirativas que se alimentaron con el desliz del ex secretario general hablan de su cercanía al entorno del ex presidente interino Eduardo Duhalde y al titular de las 62 Organizaciones y jefe de los trabajadores rurales (UATRE), Gerónimo «Momo» Venegas. Es verdad que Bruera integró en 2009 con el sindicalista Venegas una comisión para construir un monumento a Perón, fue especialmente designado por Nilda Garré. Ciertas rivalidades con otro general, el titular de la inteligencia, César del Corazón de Jesús Milani, habrían sido determinantes para torcer los votos de lealtad con que contaba Bruera en Defensa. No alcanzó para levantar las sospechas su encendido rol de impulsor de disertaciones de Abuelas de Plaza de Mayo en auditorios militares ni su vínculo familiar con Matilde Bruera (hermana), ex abogada de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos en Rosario, de actuación militante en juicios por la verdad.

Por si faltaban señales de la caída en desgracia, Bruera llegó tarde a la formación del Día del Ejército, en El Palomar. No se mezcló con funcionarios del Ejecutivo como era su costumbre. El jefe de inteligencia, César Milani, en cambio, fue el primero en recibir a Cristina de Kirchner cuando se abrieron las puertas del casino para el vino de honor.

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