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EE.UU., peor: éxodo de latinos en la cuna del segregacionismo racial
Mujeres negras participan el lunes de una ceremonia en honor al reverendo Fred Shuttesworth, ícono de la lucha contra el segregacionismo, en la capilla de la Fe Bautista de la ciudad de Birmingham, estado de Alabama. Esa misma localidad vive hoy un racismo con otras víctimas.
«Es vergonzoso y doloroso que casi 50 años después de la quema de una iglesia de Birmingham en la que murieron cuatro niñas negras (1963) estemos en una nueva crisis de derechos civiles», dijo a la agencia AFP Sam Brooke, abogado del Southern Poverty Law Center, una organización con sede en Montgomery que lucha contra el racismo y la intolerancia organizada.
La ley migratoria denominada HB56, promulgada el 28 de septiembre en Alabama, fue tan lejos en su intento por frenar la inmigración ilegal -en su mayoría de obreros latinoamericanos y sus familias-, que esta comunidad ha escapado en masa de este estado del sudeste estadounidense, epicentro de la lucha por los derechos civiles de los negros, encabezada por Martin Luther King hace más de medio siglo.
«Las personas están huyendo del estado, tienen miedo de salir de sus casas, se los está convirtiendo en delincuentes. Es una vergüenza que esto esté sucediendo en la cuna del movimiento de derechos civiles», apuntó Brooke.
Aún está fresco en la memoria del estado el boicot de los colectivos iniciado por el pastor Martin Luther King en 1955 después de que Rosa Parks, una mujer negra, fuera arrestada por violar las leyes segregacionistas de Montgomery, al negarse a ceder su asiento a un hombre blanco en un autobús.
Los ataques con bombas a la casa de Martin Luther King en 1956 así como la quema de iglesias bautistas fueron hechos sangrientos que ocurrieron en este estado después de que en 1954 la Corte Suprema terminara con la segregación racial en las escuelas públicas con su histórico fallo «Brown vs Board of Education».
La nueva ley antiimigrantes es una mala señal para los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, y en especial para los 130.000 que residían en Alabama, según estimaciones del Centro Pew Hispanic, antes del actual éxodo que describen organizaciones humanitarias en el estado.
Esta legislación, la más dura promulgada en el país contra los inmigrantes sin papeles, concede a la policía el poder detener a todo inmigrante que haya cometido una infracción y parezca residir ilegalmente en Estados Unidos, pudiendo así intercambiar información con la agencia de inmigración para deportarlos.
La ley también establecía que las escuelas públicas podían confirmar el estatuto migratorio de sus alumnos y que todo inmigrante debía portar una identificación que mostrara su permanencia legal en el país.
Pero estos dos artículos (10 y 28) fueron bloqueados temporalmente por un fallo de una corte de distrito hace dos semanas, aunque ya era tarde para los miles de indocumentados que, aterrados, abandonaron sus trabajos en los campos y en la construcción y se marcharon a estados vecinos.
«Mucha gente se fue por el terror de que los agarraran en la calle, muchos padres creyeron que en las escuelas iban a pedir a sus hijos los papeles de toda la familia y se fueron en las noches a otros estados», explicó Claudia Hendley, asesora legal de la Coalición de Interés Hispano de Alabama (HICA).
«Creo que cuando hay miles y miles de personas con miedo de salir de su casa, temerosos de ir a sus trabajos, miedo de enviar a sus hijos a la escuela, miedo a perder su techo porque como la ley hace ilegal que se hagan transacciones con ilegales, es posible que no puedan ni alquilar (...) creo que podríamos llamar a esto una crisis humanitaria hecha por el hombre», dijo Olivia Turner, directora ejecutiva de la Unión de Libertades Civiles en Alabama.
El Departamento de Policía en Montgomery «cumple las leyes tal como están escritas», afirmó la sargenta Donna Mackey.
«Nosotros ya estábamos ayudando a los agentes del ICE (Agencia de Inmigración) antes de la implementación de la HB-56», apuntó.
Para la sargenta, aún cuando varios oficiales sin dar su nombre sostuvieron que no están de acuerdo con la ley migratoria, «Montgomery no es una ciudad santuario» y a la fecha «hemos detenido a muchos indocumentados bajo la nueva ley», afirmó.
Agencia AFP


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