Los dos mandatarios hablaron el martes por teléfono durante casi una hora rodeados de sus principales asesores. Un día después, casi de forma simultánea, Obama y Castro se dirigieron a sus ciudadanos para anunciar que ambas naciones restablecían relaciones diplomáticas, mientras que se flexibilizaban las restricciones económicas y turísticas.
Las emisoras de televisión ofrecieron una imagen inusual, impensable hasta hace horas: a un lado de la pantalla, el jefe de Estado de Cuba en uniforme militar verde olivo; en el otro, el presidente de EE.UU. con traje oscuro y bandera de su país en la solapa.
"Di instrucciones al secretario (de Estado, John) Kerry para que inicie de inmediato discusiones con Cuba para restablecer relaciones diplomáticas que estuvieron interrumpidas desde enero de 1961", dijo Obama en un discurso pronunciado desde la Casa Blanca. Castro afirmaba en ese momento desde La Habana: "Acordamos el restablecimiento de las relaciones diplomáticas" con EE.UU.
Por su parte, Kerry expresó su deseo de ser el primer secretario de Estado norteamericano en visitar Cuba en más de cinco décadas. "Espero poder ser el primer secretario de Estado en 60 años en visitar Cuba", afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense, quien lamentó que, durante todo ese tiempo, su país haya mantenido una política que "aisló a EE.UU. en vez de aislar a Cuba".
Informó además que en enero la subsecretaria para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, viajará a La Habana para iniciar las discusiones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas en cada país, dos de las principales medidas acordadas además de flexibilizaciones en el envío de remesas familiares (ver recuadro aparte), entre otros, y el compromiso norteamericano de avanzar en el fin del bloqueo económico.
Respecto de una visita, la Casa Blanca no descartó que Obama visite Cuba durante los dos años que le quedan de mandato. "Si hay una oportunidad para el presidente de visitar (la isla), estoy seguro de que no la rechazaría", indicó el portavoz de Obama, Josh Earnest, en su conferencia de prensa diaria.
La decisión de Obama de cambiar la política hacia Cuba, que "busca renovar el liderazgo en el continente americano", según la Casa Blanca, fue anunciada un año después del histórico apretón de manos entre los dos presidentes en Sudáfrica, durante el funeral del expresidente Nelson Mandela.
El anuncio bilateral, patrocinado por el Vaticano y Canadá, ocurrió pocas horas después de que el Gobierno cubano liberara al estadounidense Alan Gross, quien había sido condenado a 15 años de prisión por espionaje cuando trabajaba en un programa para facilitar el acceso a internet a la comunidad judía cubana, mientras que las autoridades estadounidenses excarcelaron a Luis Medina, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero, tres agentes cubanos de un grupo original de cinco, que cumplían pena por espionaje en cárceles estadounidenses.
La Habana denunciaba regularmente las "condenas injustas" de sus agentes, considerados en su país como "héroes de la lucha antiterrorista" y que habían infiltrado las filas anticastristas en el estado de Florida, reducto de la inmigración cubana, en el sureste estadounidense.
"Gracias al presidente Obama por todo lo que hizo hoy", dijo Gross en una rueda de prensa acompañado de su esposa, Judy. Además, manifestó su deseo de que "podamos ahora superar las políticas beligerantes mutuas", y aseguró que se sintió "muy feliz" al escuchar el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas.
En tanto, del sorpresivo anuncio de acercamiento entre Estados Unidos y Cuba surgió otro misterio: el de un espía cubano que trabajaba para la inteligencia estadounidense, liberado también ayer tras permanecer casi 20 años prácticamente olvidado en las prisiones de la isla.
| Agencias AFP, ANSA, EFE, DPA y |
Reuters, y Ámbito Financiero


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