23 de marzo 2011 - 00:00

Efecto Japón: se invierte en Corea

Mientras aún luchan por dominar el colapso de la central nuclear de Fukushima y los analistas siguen calculando los costos de la reconstrucción en Japón, los inversores se han volcado hacia dos mercados considerados como unos de los principales beneficiarios de la catástrofe nipona: las pujantes economías de China y de Corea del Sur. Más allá de las connotaciones geoestratégicas para la región del terremoto y el tsunami que azotaron a Japón, cabe tener en cuenta que en el ranking asiático China ya desbancó a Japón como la primera economía (por tamaño de PBI) y le siguen la India y Corea. Aunque en términos de PBI per cápita todavía el ranking regional sigue liderado por Japón seguido de Singapur, Corea y Taiwán.

En el corto plazo, la producción de los sectores automotor, maquinaria y electrónica continúa paralizada en Japón, sobre todo por la falta de suministros. Precisamente estas industrias son intensivas en el uso de energía, y el cierre de numerosas centrales nucleares las está afectando directamente.

Frente a esto, las multinacionales coreanas como Samsung, Hyundai y LG están aprovechando la oportunidad, aumentando su producción a corto plazo para copar con la demanda no satisfecha por los productores japoneses. Estos conglomerados industriales también conocidos como chaebol compiten con las empresas niponas a nivel global y en gamas de productos similares.

Algunos analistas especulan con una probable unificación de las dos Coreas por sus beneficios en el largo plazo, un cisne no tan negro (en referencia a acontecimientos no esperados por los mercados) que está en las agendas de todos los analistas asiáticos. El día que se concrete una eventual integración política de las dos Coreas (algo que duró 5.000 años antes de la secesión), la del Sur llevaría el timón por su mayor tradición democrática y conocimiento del sistema capitalista.

Esto explica las mayores órdenes de compra sobre activos coreanos en los últimos días.

Todo ello tiene también un impacto cambiario. El won, la divisa coreana, se está viendo presionado y existe una clara tendencia apreciatoria desde hace unos años.

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