29 de octubre 2018 - 00:00

El atacante de la sinagoga de EE.UU. enfrenta la pena de muerte

Washington - El atacante que mató a once personas en una sinagoga de Pensilvania, Estados Unidos, enfrenta una posible pena de muerte, informó ayer el fiscal a cargo de la investigación, mientras se multiplicaban las condenas internacionales.

En tanto el país intentaba comenzar el duelo por la matanza consumada el sábado en el templo de Pittsburg, Pensilvania, el fiscal de la investigación informó que el atacante, Robert Gregory Rowers, comparecerá hoy ante un juez y será acusado de 29 cargos, lo que podría culminar en la pena de muerte.

"Once cargos por asesinato de personas que estaban ejercitando su derecho a la libertad de credo y once cargos por uso de arma de fuego para cometer asesinato; todos estos cargos pueden ser castigados con la muerte", explicó el fiscal federal Scott Brady en una rueda de prensa. "Nada hace creer que alguien estuviera colaborando con él, por lo que lo estamos tratando como un crimen de odio, pero seguimos investigando", agregó.

El sábado por la mañana Rowers, un hombre de 46 años cuyo único antecedente judicial era una multa de tránsito en 2015, irrumpió en la sinagoga de la Congregación del Árbol de la Vida, en la ciudad de Pittsburgh, y disparó indiscriminadamente a todos los fieles que celebraran el Shabat, el día sagrado de la religión judía.

Mató a ocho hombres y tres mujeres de entre 54 y 97 años, y fue detenido y herido poco después por la Policía. Rowers seguía ayer internado, pero el fiscal Brady informó que estará en condiciones de ir a tribunales.

De acuerdo con la acusación formal que se conoció ayer, cuando la policía lo arrinconó, Rowers gritó: "Los judíos están cometiendo un genocidio: deben morir todos".

Bowers tenía una cuenta en la red social Gab, conocida por su defensa extrema a la libertad de expresión y permitir discursos xenófobos de todo tipo. En su biografía, aseguraba: "Los judíos son los hijos de Satán".

En sus posteos, Bowers publicaba todo tipo de expresiones e insultos antisemitas, pero nunca estuvo en el ojo de la Policía.

No tenía antecedentes penales y, por eso, pudo acumular 21 armas registradas a su nombre en su casa, según informó el congresista de Pensilvania Mike Doyle.

Luego de calificar la masacre como "un diabólico ataque antisemita", el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó colocar las banderas a media asta en los edificios federales en señal de duelo nacional.

Fronteras afuera, en tanto, el papa Francisco repudió el ataque, pidió "apagar los focos de odio" y se solidarizó con las víctimas. "Todos estamos heridos, en realidad, por este inhumano acto de violencia", aseguró el pontífice durante su mensaje dominical en la Plaza de San Pedro y pidió que "el Altísimo acoja a los difuntos en su paz, consuele a sus familias y sostenga a los heridos".

En Jerusalén, antes de comenzar la reunión semanal de gabinete, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pidió al mundo combatir el antisemitismo. "El antisemitismo no hay que combatirlo sólo en Estados Unidos, sino también en Europa occidental; allí hay una dura lucha entre el viejo y el nuevo antisemitismo, también de parte islamista; en todos esos frentes tenemos que luchar contra el brutal fanatismo", exigió el premier.

A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores palestino rechazó "los ataques terroristas contra lugares sagrados de cualquier religión en todo el mundo", según un comunicado.

Las expresiones de repudio y alerta se multiplicaron hoy entre gobiernos latinoamericanos y europeos.

El ataque generó un repudio unánime entre la dirigencia política estadounidense, pero también revivió dos debates que profundizan aun más el clima de polarización que se vive a poco más de una semana de las elecciones federales de medio término, que definirán si el oficialismo republicano mantiene el control del Congreso.

Agencias AFP, Reuters y ANSA,


y Ámbito Financiero

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